Un poema de mi hermano Yomar... Porque a todos nos sucede, porque a todos nos pasa, y porque alguna vez tendremos que comprender que siempre se irá gente y llegará otra nueva, y que el que decide partir es porque no merece estar a nuestro lado o porque sencillamente desea emprender nuevos caminos.
Suerte a los que se van, y bienvenidos los que llegan...
Cuando alguien especial se va,
el alma queda vacía y con temor.
Cuando alguien especial se va,
el corazón reclama una respuesta.
Cuando alguien especial se va,
el universo se hace más oscuro.
Cuando alguien especial se va,
la soledad invade los espacios.
Cuando alguien especial se va,
no hay luz al final del túnel.
Cuando alguien especial se va,
el mar es pequeño frente al dolor
Cuando alguien especial se va,
uno espera verla regresar,
pero al ser ignorado nos damos cuenta
que no hay marcha atrás…
Yomar José Araujo
18-12-2009
"Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa o que la palabra "madre" era la palabra "madre" y ahí se acaba todo... ...desde pequeño mi relación con las palabras con la escritura no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas" Julio Cortazar
jueves, 31 de diciembre de 2009
El mundo según Cabrujas.

El mundo según Cabrujas
José Ignacio Cabrujas
Editorial Alfa. Colección Hogueras
Abril, 2009
318 pp.
LuisCarlos Díaz
http://www.periodismodepaz.org/index.php/2009/06/26/el-mundo-de-cabrujas-se-rie-desde-el-camerino/
La más reciente publicación de José Ignacio Cabrujas, dramaturgo venezolano fallecido en 1995, contiene la risa de quien se ríe de la condición humana y por eso se sabe vigente. La obra contiene algunos artículos de opinión tomados de la prensa nacional en etapas tan importantes de nuestra historia política del siglo XX como los años previos al Viernes Negro, la depresión de finales de los 80’s, la decadencia del gobierno de Pérez y la gobernabilidad después de las intentonas golpistas de 1992.
Muchos de sus cómplices revisaban en esos papeles viejos alguna clave jeroglífica que permitiera comprender estos años de cambio político, social y orbital. Ese “¿qué nos pasó?”, como si los cambios fuesen un autobús que alguien se perdió por desconocer la ruta. Los lectores viudos de Cabrujas aún creen que algunos horizontes fueron proyectados allí, que algún punto de fuga se esconde en las letras del articulista, ensayista distraído, mamador de gallo y creador de las ficciones más inteligentes que la telenovela local vivió.
Pero la compilación bien lo vale, aunque nunca sea suficiente, se le agradece el olor a nuevo y el formato portátil. Es un libro que reedita la nostalgia y la chispa de quien hizo protagonista de sus dramas a una audiencia en sus butacas del teatro o la sala de la casa, en la época en la que el televisor era un objeto comunal y dejaba de ser estúpido por algunas horas.
Acercarse al autor significa escudriñar en las aristas donde los poetas y los cronistas llegan primero que sociólogos, políticos y planes quinquenales: el alma de los pueblos. Vemos en Cabrujas una pluma militante, incómoda y creativa, necesaria, que pudo hacerle una autopsia a un cadáver que olía mal hacía mucho tiempo pero tardamos en atender. Una página al azar de este nuevo oráculo de mesa de noche nos acerca a un intelectual que dialogaba con su época, que sufría de inconformismo y además retaba al aparato estatal con un múltiple nivel de discursos que hoy está extinto en nuestra prensa cotidiana: “Aquí marchamos ricos y pobres, compartiendo un territorio, en el mejor de los casos, pero fabricando al mismo tiempo dos países irreconciliables: uno que se denomina Venezuela, a falta de mejor nombre, y otro sin rótulo, un país clandestino, cuyas aspiraciones culturales nada tienen que ver con el de la inmensa mayoría”.
El libro de Cabrujas, aunque costoso porque comprar un libro hoy en Venezuela es un lujo, es una joya que sabe al olor de los caramelos del recuerdo. Desde los tiempos de El Sádico Ilustrado hasta los extintos Diario de Caracas y El Nacional como los conocimos, Cabrujas intercaló sus pasiones y sus miedos por un país arenoso al capricho de los vientos de las revoluciones. Quizás sí, al libro le falte la compañía de los titulares de la época, un manual mínimo del contexto que vivió, para los recién llegados a la telenovela nacional. Él mismo nos bajó el telón, pero se ríe desde el camerino.
El mundo según Cabrujas.

El mundo según Cabrujas
José Ignacio Cabrujas
Editorial Alfa. Colección Hogueras
Abril, 2009
318 pp.
Escrito de LuisCarlos Díaz junio 2009
http://www.periodismodepaz.org/index.php/2009/06/26/el-mundo-de-cabrujas-se-rie-desde-el-camerino/
La más reciente publicación de José Ignacio Cabrujas, dramaturgo venezolano fallecido en 1995, contiene la risa de quien se ríe de la condición humana y por eso se sabe vigente. La obra contiene algunos artículos de opinión tomados de la prensa nacional en etapas tan importantes de nuestra historia política del siglo XX como los años previos al Viernes Negro, la depresión de finales de los 80’s, la decadencia del gobierno de Pérez y la gobernabilidad después de las intentonas golpistas de 1992.
Muchos de sus cómplices revisaban en esos papeles viejos alguna clave jeroglífica que permitiera comprender estos años de cambio político, social y orbital. Ese “¿qué nos pasó?”, como si los cambios fuesen un autobús que alguien se perdió por desconocer la ruta. Los lectores viudos de Cabrujas aún creen que algunos horizontes fueron proyectados allí, que algún punto de fuga se esconde en las letras del articulista, ensayista distraído, mamador de gallo y creador de las ficciones más inteligentes que la telenovela local vivió.
Pero la compilación bien lo vale, aunque nunca sea suficiente, se le agradece el olor a nuevo y el formato portátil. Es un libro que reedita la nostalgia y la chispa de quien hizo protagonista de sus dramas a una audiencia en sus butacas del teatro o la sala de la casa, en la época en la que el televisor era un objeto comunal y dejaba de ser estúpido por algunas horas.
Acercarse al autor significa escudriñar en las aristas donde los poetas y los cronistas llegan primero que sociólogos, políticos y planes quinquenales: el alma de los pueblos. Vemos en Cabrujas una pluma militante, incómoda y creativa, necesaria, que pudo hacerle una autopsia a un cadáver que olía mal hacía mucho tiempo pero tardamos en atender. Una página al azar de este nuevo oráculo de mesa de noche nos acerca a un intelectual que dialogaba con su época, que sufría de inconformismo y además retaba al aparato estatal con un múltiple nivel de discursos que hoy está extinto en nuestra prensa cotidiana: “Aquí marchamos ricos y pobres, compartiendo un territorio, en el mejor de los casos, pero fabricando al mismo tiempo dos países irreconciliables: uno que se denomina Venezuela, a falta de mejor nombre, y otro sin rótulo, un país clandestino, cuyas aspiraciones culturales nada tienen que ver con el de la inmensa mayoría”.
El libro de Cabrujas, aunque costoso porque comprar un libro hoy en Venezuela es un lujo, es una joya que sabe al olor de los caramelos del recuerdo. Desde los tiempos de El Sádico Ilustrado hasta los extintos Diario de Caracas y El Nacional como los conocimos, Cabrujas intercaló sus pasiones y sus miedos por un país arenoso al capricho de los vientos de las revoluciones. Quizás sí, al libro le falte la compañía de los titulares de la época, un manual mínimo del contexto que vivió, para los recién llegados a la telenovela nacional. Él mismo nos bajó el telón, pero se ríe desde el camerino.
Nota: Esta reseña es parte del Club de Lectura para Bloggers que hemos armado un grupo de ocupados dueños de blogs interesados en cumplir esa vieja promesa de año nuevo: “leer más”.
También será publicada en la próxima revista Sic de julio 2009.
martes, 29 de diciembre de 2009
Me debo una nota
Hoy creo que me debo una nota. Esto es simplemente el calentamiento a mi blog que ha descansado en el olvido por largos 4 meses... No se por qué, si lo que más amo en este mundo es escribir y escribir y seguir escribiendo, hasta convertir ese arte tan complejo en mi único refugio.
Me temo que el tema será político, que abordaré la cumbre acerca del cambio climático y presentaré mis argumentos de por qué el mundo se viene a pedazos y cómo el socialismo se erige, tal vez y por ahora, como la única alternativa viable, aunque al atentar contra los intereses de los grandes operadores del mercado consumista mundial que sin duda son los padres del capitalismo y de la destrucción mundial, su nacimiento y puesta en marcha se vislumbra como una tarea titánica y casi cercana a lo imposible.
Creo que merezco un texto. Recordar por qué hace cuatro años renuncié a mi trabajo, a mi pareja y a casi todo lo que hacía por el sueño adolescente de hacerme periodista. Esto me hará bien, me ayudará a encontrar ese camino que siento vamos perdiendo por las necesidades que nos depara la vida. Se que aquí, en el refugio de la palabra escrita, no existen necesidades que te detengan, ni voces que te puedan callar y es eso lo que hace del escribir una experiencia única e inigualable.
No pasaré del 31, no puedo sobrepasar esa fecha. Debo culminar el 2009 escribiendo... El año pasado lo hice, con un nudo en la garganta me dediqué a sufrir el eterno drama del pueblo palestino y en enero comencé hablando de lo que el sistema me quitó, exponiendo mi dolor por que la falta de valores me quitó a cuatro grandes amigos...
Es una promesa personal. No debo fallarme, debo recordar una vez más que escribir es para para mi sinónimo de seguir viviendo...
Me temo que el tema será político, que abordaré la cumbre acerca del cambio climático y presentaré mis argumentos de por qué el mundo se viene a pedazos y cómo el socialismo se erige, tal vez y por ahora, como la única alternativa viable, aunque al atentar contra los intereses de los grandes operadores del mercado consumista mundial que sin duda son los padres del capitalismo y de la destrucción mundial, su nacimiento y puesta en marcha se vislumbra como una tarea titánica y casi cercana a lo imposible.
Creo que merezco un texto. Recordar por qué hace cuatro años renuncié a mi trabajo, a mi pareja y a casi todo lo que hacía por el sueño adolescente de hacerme periodista. Esto me hará bien, me ayudará a encontrar ese camino que siento vamos perdiendo por las necesidades que nos depara la vida. Se que aquí, en el refugio de la palabra escrita, no existen necesidades que te detengan, ni voces que te puedan callar y es eso lo que hace del escribir una experiencia única e inigualable.
No pasaré del 31, no puedo sobrepasar esa fecha. Debo culminar el 2009 escribiendo... El año pasado lo hice, con un nudo en la garganta me dediqué a sufrir el eterno drama del pueblo palestino y en enero comencé hablando de lo que el sistema me quitó, exponiendo mi dolor por que la falta de valores me quitó a cuatro grandes amigos...
Es una promesa personal. No debo fallarme, debo recordar una vez más que escribir es para para mi sinónimo de seguir viviendo...
domingo, 9 de agosto de 2009
Sueño contigo
Me levanto y no estás... Cómo te extraño, cómo te pienso, como te anhelo.
Te conocí poco pero me encantabas. Eras unida, solidaria, llena de paz y armonía.
Nada te dividía, nada parecía fracturarte, eras inquebrantable, increíblemente maravillosa.
Te he buscado pero parece imposible encontrarte más allá de los límites de mi borrosa memoria. Se que estás represada en algún lugar, que no sólo yo te extraño y sueño de vez en cuando, justo en los momentos donde las cosas parecen lucir más complicadas...
A veces me desvelo sin razón. Me escondo en tus recuerdos que embriagan y me llevan a recónditos pasajes de mi mente donde todo parece estar bien, donde la vida es sólo sonrisas y nunca llanto, donde no hay tempestad ni dentro ni fuera.
No se que es lo que más extraño, pero se que haces falta a rabiar. Hoy más que nunca se que eras mejor que este presente extraño, con sentido y sin sentido a la vez.
¿Será miedo al cambio lo que produce esta fractura, esta polarización de nuestras vidas? ¿Dime tú si nos perdimos o encontramos un nuevo rumbo, algo distinto a tantos años de colonialismo absurdo? ¿Mejoramos o empeoramos? Nada se y sólo me reconforta el hecho de saber que sigo dando lo mejor de mi...
Sueño contigo, o con una parte de ti, esa donde todos trabajan para verte progresar y avanzar en armonía, en paz, por un futuro lleno de esperanza. ¿Éramos críticos o estaba bajo alguna especie de hipnosis? ¿Tal vez era demasiado niño para saberlo y creo que eras mejor que esta nueva versión de ti?
Extraño cuando estabas llena de personas que luchaban por sus ideas y no por lo que le vendían algunos. Extraño las protestas con sentido, los debates profundos, esos cargados de verdaderos argumentos y no de vanos sin sentidos...
¿Dónde se metió usted mi amada Venezuela, esa repleta de gente analítica y profunda, con criterio y que no se dejaba manipular por nadie? Creo que la pasión se apoderó de tu gente y sólo quedan pocos que luchan por no caer...
Nadie nos ha quitado nada, nos ha robado nada, ni mucho menos nos está destruyendo. Son aquellos que pierden su criterio, los que hablan por hablar, los que carecen de argumentos y apelan a la violencia los que te están matando lentamente y sin darse cuenta. Son esos que creen que la vida es blanco y negro, sin matices, que creen en que esto se divide en buenos y malos sin entender que no siempre podemos evaluar el todo en su conjunto, los que te destruyen sin pensar en el mañana.
Aun creo en la utopía de verte regresar... Así defino la esperanza que guía mi camino... Espero encontrar soñadores como yo en este sendero de soledad...
Te conocí poco pero me encantabas. Eras unida, solidaria, llena de paz y armonía.
Nada te dividía, nada parecía fracturarte, eras inquebrantable, increíblemente maravillosa.
Te he buscado pero parece imposible encontrarte más allá de los límites de mi borrosa memoria. Se que estás represada en algún lugar, que no sólo yo te extraño y sueño de vez en cuando, justo en los momentos donde las cosas parecen lucir más complicadas...
A veces me desvelo sin razón. Me escondo en tus recuerdos que embriagan y me llevan a recónditos pasajes de mi mente donde todo parece estar bien, donde la vida es sólo sonrisas y nunca llanto, donde no hay tempestad ni dentro ni fuera.
No se que es lo que más extraño, pero se que haces falta a rabiar. Hoy más que nunca se que eras mejor que este presente extraño, con sentido y sin sentido a la vez.
¿Será miedo al cambio lo que produce esta fractura, esta polarización de nuestras vidas? ¿Dime tú si nos perdimos o encontramos un nuevo rumbo, algo distinto a tantos años de colonialismo absurdo? ¿Mejoramos o empeoramos? Nada se y sólo me reconforta el hecho de saber que sigo dando lo mejor de mi...
Sueño contigo, o con una parte de ti, esa donde todos trabajan para verte progresar y avanzar en armonía, en paz, por un futuro lleno de esperanza. ¿Éramos críticos o estaba bajo alguna especie de hipnosis? ¿Tal vez era demasiado niño para saberlo y creo que eras mejor que esta nueva versión de ti?
Extraño cuando estabas llena de personas que luchaban por sus ideas y no por lo que le vendían algunos. Extraño las protestas con sentido, los debates profundos, esos cargados de verdaderos argumentos y no de vanos sin sentidos...
¿Dónde se metió usted mi amada Venezuela, esa repleta de gente analítica y profunda, con criterio y que no se dejaba manipular por nadie? Creo que la pasión se apoderó de tu gente y sólo quedan pocos que luchan por no caer...
Nadie nos ha quitado nada, nos ha robado nada, ni mucho menos nos está destruyendo. Son aquellos que pierden su criterio, los que hablan por hablar, los que carecen de argumentos y apelan a la violencia los que te están matando lentamente y sin darse cuenta. Son esos que creen que la vida es blanco y negro, sin matices, que creen en que esto se divide en buenos y malos sin entender que no siempre podemos evaluar el todo en su conjunto, los que te destruyen sin pensar en el mañana.
Aun creo en la utopía de verte regresar... Así defino la esperanza que guía mi camino... Espero encontrar soñadores como yo en este sendero de soledad...
A ti mi Avellaneda
El tiempo. No se por qué pero es angustiante ver como se consume, a veces muy lentamente, otras demasiado aprisa. Su capacidad inalterable de pasar de un segundo a otro es lo que más me desespera, lo que realmente puede llegar a exasperar a cualquiera. No se manejar la presión que ejerce sobre mi, pero supongo que como yo, deben existir muchos más.
Veo fijamente a su cómplice. Se mueve siempre al mismo ritmo, marcando lentos compases. Es él el autor intelectual que lleva a cabo el macabro plan de hacerme esperar por algo especial, algo que no he podido hallar. Uno a uno caen los segundos, los minutos y las horas, y son precisamente ellas las que me indican que ha caído otro año en mi calendario sin que aparezca mi momento anhelado.
Son 27, y no puedo sino pensar en lo que he vivido. Cada experiencia nutre mi camino y me ayuda a no errar tan seguido, pero a su vez, suele condenarme y obligarme a entender que las cosas no siempre son como queremos que sean. He buscado el amor y por el contrario he obtenido compañía, buenas y malas, pero sólo eso, compañía, un tránsito pasajero que al cabo de un tiempo se esfuma sin dejar nada más que un montón de recuerdos arrumados en algún rincón de mi habitación.
Sigo viendo el reloj cómplice del tiempo. Podría asegurar, aunque me pueda pasar por demente, que se burla de manera socarrona de mi, expresando la profunda alegría que le produce la desgracia ajena, mi infortunio personal. A menudo pienso eso, pero me reconforto en la esperanza de saber que al final del camino terminaré riendo de mi reloj y sintiendo pena por él y su amigo el tiempo, que sin duda se equivocaron conmigo.
Hoy amanece y con el despertar del día comienza a germinarse una esperanza que promete ser distinta, mucho más genuina que las anteriores. Quizás soy sólo yo y otra de mis fantasiosas ideas, pero a quién no le agrada sentir esa maravillosa emoción de soñar con encontrar lo que siempre hemos deseado.
Quizás sea esa la razón por la que espero de manera paciente y sin perder el juicio viendo mi reloj. Se que es ella, mi “Avellaneda”, la mágica solución que quiero sea más que simple compañía, más que un pedacito de vida tomados de la mano. Puedo perderme en sus tristes y grandes ojos, en su rostro hermoso, comprender su pasado complicado y su presente borroso, y puedo esperar, esperar una vida de ser necesario, para que ella pueda decidir estar conmigo.
Quizás debo comenzar a comprender que no es el tiempo, ni mucho menos el reloj, los que de manera sistemática acaban con mis ilusiones. El transcurre y su cómplice ejecuta, y a su vez ambos sólo están ahí para recordar que la vida es demasiado corta, fugaz y bella para esperar sentado a que las cosas sucedan.
Aquí estoy haciendo lo que creo saber hacer, escribiendo a mi “Avellaneda” que quisiera fuera mucho más que mi “tregua”, que mi pedacito de alegría fugaz. Quién quita que esta sea la ocasión especial que tanto espere para que llegara.
No se que pasará mañana, pero se que el tiempo seguirá transcurriendo y que yo seguiré intentando llegar a su maltrecho corazón. Prefiero intentar ayudarte a sonreír y ser feliz aunque falle en el intento, a quedarme esperando sin saber si pudo ser real y maravilloso como lo dibujo a diario en mis pensamientos.
Bendito tiempo, te pido que esta vez juegues una a mi favor…
Veo fijamente a su cómplice. Se mueve siempre al mismo ritmo, marcando lentos compases. Es él el autor intelectual que lleva a cabo el macabro plan de hacerme esperar por algo especial, algo que no he podido hallar. Uno a uno caen los segundos, los minutos y las horas, y son precisamente ellas las que me indican que ha caído otro año en mi calendario sin que aparezca mi momento anhelado.
Son 27, y no puedo sino pensar en lo que he vivido. Cada experiencia nutre mi camino y me ayuda a no errar tan seguido, pero a su vez, suele condenarme y obligarme a entender que las cosas no siempre son como queremos que sean. He buscado el amor y por el contrario he obtenido compañía, buenas y malas, pero sólo eso, compañía, un tránsito pasajero que al cabo de un tiempo se esfuma sin dejar nada más que un montón de recuerdos arrumados en algún rincón de mi habitación.
Sigo viendo el reloj cómplice del tiempo. Podría asegurar, aunque me pueda pasar por demente, que se burla de manera socarrona de mi, expresando la profunda alegría que le produce la desgracia ajena, mi infortunio personal. A menudo pienso eso, pero me reconforto en la esperanza de saber que al final del camino terminaré riendo de mi reloj y sintiendo pena por él y su amigo el tiempo, que sin duda se equivocaron conmigo.
Hoy amanece y con el despertar del día comienza a germinarse una esperanza que promete ser distinta, mucho más genuina que las anteriores. Quizás soy sólo yo y otra de mis fantasiosas ideas, pero a quién no le agrada sentir esa maravillosa emoción de soñar con encontrar lo que siempre hemos deseado.
Quizás sea esa la razón por la que espero de manera paciente y sin perder el juicio viendo mi reloj. Se que es ella, mi “Avellaneda”, la mágica solución que quiero sea más que simple compañía, más que un pedacito de vida tomados de la mano. Puedo perderme en sus tristes y grandes ojos, en su rostro hermoso, comprender su pasado complicado y su presente borroso, y puedo esperar, esperar una vida de ser necesario, para que ella pueda decidir estar conmigo.
Quizás debo comenzar a comprender que no es el tiempo, ni mucho menos el reloj, los que de manera sistemática acaban con mis ilusiones. El transcurre y su cómplice ejecuta, y a su vez ambos sólo están ahí para recordar que la vida es demasiado corta, fugaz y bella para esperar sentado a que las cosas sucedan.
Aquí estoy haciendo lo que creo saber hacer, escribiendo a mi “Avellaneda” que quisiera fuera mucho más que mi “tregua”, que mi pedacito de alegría fugaz. Quién quita que esta sea la ocasión especial que tanto espere para que llegara.
No se que pasará mañana, pero se que el tiempo seguirá transcurriendo y que yo seguiré intentando llegar a su maltrecho corazón. Prefiero intentar ayudarte a sonreír y ser feliz aunque falle en el intento, a quedarme esperando sin saber si pudo ser real y maravilloso como lo dibujo a diario en mis pensamientos.
Bendito tiempo, te pido que esta vez juegues una a mi favor…
himno de guerra por Honduras
Eduardo Viloria Daboín
Caracas, 1/7/2009
No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque le muerdan esbirros de corbata la semilla
Es pábulo de lumbre roja la sangre
carne macerada con sudor y llamarada
Se arrastra purulenta la blanca piel de los magnates
y se hunden en su mierda de proclamas decretos sentencias noticias
Al aire limpio de la aurora vomitan su excremento de palabra traicionada
Y nada es transparente
sino el rostro ensangrentado del obrero
Y todo es reluciente salvo el sitio maloliente del verdugo
No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque lo matan por la espalda y lo sepultan
No muere aunque le extirpan la lumbre hecha de barro al campesino
No muere aunque le escupen saliva corrosiva de burgueses
No muere aunque le sellan con pólvora y silencio la alborada
No muere porque el verbo parturiento
aunque encerrado
traspasa las fronteras de la noche decretada
alumbra la osamenta del futuro
y fecunda la violencia enamorada
la paz encendida del que grita tras las rejas
y del magma contenido de la rabia entre las balas
Ni una lágrima por Honduras que no lleve dinamita y amor en la mirada
Ni un clamor que no incendie con su aliento lo que toque
Ningún quejido que no sea pólvora fecunda y machetes oxidados
Y la sed que no sea ya sino de sangre de gendarme
o capataz
o esbirro
y preferiblemente
que sea sangre de magnates la que llueva en Tegucigalpa
junto al Sol que no se muere y se hace hermano y es guerrero
Caracas, 1/7/2009
No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque le muerdan esbirros de corbata la semilla
Es pábulo de lumbre roja la sangre
carne macerada con sudor y llamarada
Se arrastra purulenta la blanca piel de los magnates
y se hunden en su mierda de proclamas decretos sentencias noticias
Al aire limpio de la aurora vomitan su excremento de palabra traicionada
Y nada es transparente
sino el rostro ensangrentado del obrero
Y todo es reluciente salvo el sitio maloliente del verdugo
No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque lo matan por la espalda y lo sepultan
No muere aunque le extirpan la lumbre hecha de barro al campesino
No muere aunque le escupen saliva corrosiva de burgueses
No muere aunque le sellan con pólvora y silencio la alborada
No muere porque el verbo parturiento
aunque encerrado
traspasa las fronteras de la noche decretada
alumbra la osamenta del futuro
y fecunda la violencia enamorada
la paz encendida del que grita tras las rejas
y del magma contenido de la rabia entre las balas
Ni una lágrima por Honduras que no lleve dinamita y amor en la mirada
Ni un clamor que no incendie con su aliento lo que toque
Ningún quejido que no sea pólvora fecunda y machetes oxidados
Y la sed que no sea ya sino de sangre de gendarme
o capataz
o esbirro
y preferiblemente
que sea sangre de magnates la que llueva en Tegucigalpa
junto al Sol que no se muere y se hace hermano y es guerrero
Que orgulloso me siento hermana
Que feliz me siento hoy. La veo y no puedo creerlo. La niña deja de ser la mocosa de siempre y comienza a dar pasos agigantados hacia el éxito personal y profesional. Aun recuerdo sus gracias de niña y mis ganas de que la naturaleza fuera distinta y mandara palito y bolas y no una nena. Hoy me invade la nostalgia y recuerdo todas las cosas que he podido compartir con ella.
Muchos dicen que se parece a su hermano (yo), que es como verme hecho una niña. Supongo que tienen razón, ha sido tanto el tiempo que hemos pasado juntos que la similitud tiene que ser muy grande. Hoy me desperté y vi su desordenado cuarto, su teléfono olvidado, su cartelera alocada y descubrí que la amo mucho y que en definitiva hoy se parece muchísimo más a mi, pero que también comienza a tomar su propio rumbo, a definir su propio temperamento y personalidad.
Se supone que esta mañana iba a Urbe a su primer día de trabajo. Ayer la sentí un poco decepcionada porque quizás no ha comprendido aun que todo hay que dejarlo en manos de Dios. Yo no necesito ver sus publicaciones en un periódico para sentirme bien orgulloso por lo que escribe. Por ejemplo su nota de los vecinos y la del día sin agua, demuestran como una persona puede hacer una crítica social y política partiendo de un hecho tan cotidiano como una fiesta o una mañana sin agua. No importa donde te publiquen, lo importante es que lo que escribas sea realmente bueno y crea hermana querida que cada día lo haces mejor.
Digame sus comentarios a mis notas desgarradas, tan centrada, tan madura, tan objetiva en los momentos difíciles. Siempre he dicho que de los tres zapaticas la que mayor proyección tiene es Oriana, por como ha avanzado, por lo que ha logrado y la manera tan apasionada de asumir cada rol que emprende.
Hoy más que nunca se que mis dos hermanos son grandes tesoros, que son seres maravillosos que han logrado sus sueños con constancia, trabajo, sacrificio y honestidad. Nadie fuera de nuestros padres nos ha regalado nada, hemos obtenido lo que tenemos con esfuerzo y espero que podamos continuar haciéndolo de esta manera...
Oriana, no importa que suceda hoy, quiero que sepas que tu hermano te ama, te adora, te admira y quisiera haber sido a los 20 como lo eres tu hoy. Vas por buen camino hermanita querida, en serio que sí, recuerda que lo importante es no rendirnos y creer con fe en lo que hacemos.
TE AMO HERMANA QUERIDA...
Muchos dicen que se parece a su hermano (yo), que es como verme hecho una niña. Supongo que tienen razón, ha sido tanto el tiempo que hemos pasado juntos que la similitud tiene que ser muy grande. Hoy me desperté y vi su desordenado cuarto, su teléfono olvidado, su cartelera alocada y descubrí que la amo mucho y que en definitiva hoy se parece muchísimo más a mi, pero que también comienza a tomar su propio rumbo, a definir su propio temperamento y personalidad.
Se supone que esta mañana iba a Urbe a su primer día de trabajo. Ayer la sentí un poco decepcionada porque quizás no ha comprendido aun que todo hay que dejarlo en manos de Dios. Yo no necesito ver sus publicaciones en un periódico para sentirme bien orgulloso por lo que escribe. Por ejemplo su nota de los vecinos y la del día sin agua, demuestran como una persona puede hacer una crítica social y política partiendo de un hecho tan cotidiano como una fiesta o una mañana sin agua. No importa donde te publiquen, lo importante es que lo que escribas sea realmente bueno y crea hermana querida que cada día lo haces mejor.
Digame sus comentarios a mis notas desgarradas, tan centrada, tan madura, tan objetiva en los momentos difíciles. Siempre he dicho que de los tres zapaticas la que mayor proyección tiene es Oriana, por como ha avanzado, por lo que ha logrado y la manera tan apasionada de asumir cada rol que emprende.
Hoy más que nunca se que mis dos hermanos son grandes tesoros, que son seres maravillosos que han logrado sus sueños con constancia, trabajo, sacrificio y honestidad. Nadie fuera de nuestros padres nos ha regalado nada, hemos obtenido lo que tenemos con esfuerzo y espero que podamos continuar haciéndolo de esta manera...
Oriana, no importa que suceda hoy, quiero que sepas que tu hermano te ama, te adora, te admira y quisiera haber sido a los 20 como lo eres tu hoy. Vas por buen camino hermanita querida, en serio que sí, recuerda que lo importante es no rendirnos y creer con fe en lo que hacemos.
TE AMO HERMANA QUERIDA...
martes, 31 de marzo de 2009
Lo que quiero de tí

Nena mía, quiero perderme en tí, no se si en tu mirada, en tu imagen perfecta que alimenta mi memoria minuto a minuto, en tus labios, o tal vez en esa sonrisa tan inocente y tan incitante a la vez.
Nena mía, quiero que tu mundo sea mi mundo, que mi realidad sea la tuya también. Quiero tanto de tí, que temo quedarme en la nada, en el blanco vacío que ni en recuerdos me permitirá saber que fue de nosotros, lo que vivimos, lo que sentí.
Nena mía, ojalá pueda perderme en tí, ojalá en las mañanas, las buenas y las malas, pueda descubrir con gran júbilo, que estás dormida, que esperas por mí, que sigues ahí.
A tu espera
Aún te sigo buscando
creí que habias llegado pero fuiste un holograma de tu presencia
te espero desde siempre
desde cada célula de mi organismo
te anhelo con la fuerza de caida gravitatoria
con la inmensidad del universo mismo
Tu mi Quijote
cómplice de batallas y de sus celebraciones
aún guardo lo inguardable
la esencia de la vida
el motor del regocijo
Te pienso sereno
calmado
un remolino que envuelve y me lleva con sus aires
cual cometa en la oscuridad
donde cualquier imagen es posible
donde el olor a mar y a rosas pierden su identidad
donde la autonomia pierde sus riendas y se vuelven esclavas de las emociones
Siento tu olor aunque es intangible
siento tu piel aunque traspase lo fisíco
te siento antes de tenerte
antes de que aparezcas
Me pierdo en la divina y dulce sensación de tus labios
algodones tibios de fresa
mora de terciopelo que estimula el aire interno
que se hace insuficiente
que domina el alma
esclava de la esperanza de tu llegada
te espero aunque no sepa si vendrás
si vinistes y te fuistes
o si definitivamente aún estás ante mi y no te reconozco
--
Syna
creí que habias llegado pero fuiste un holograma de tu presencia
te espero desde siempre
desde cada célula de mi organismo
te anhelo con la fuerza de caida gravitatoria
con la inmensidad del universo mismo
Tu mi Quijote
cómplice de batallas y de sus celebraciones
aún guardo lo inguardable
la esencia de la vida
el motor del regocijo
Te pienso sereno
calmado
un remolino que envuelve y me lleva con sus aires
cual cometa en la oscuridad
donde cualquier imagen es posible
donde el olor a mar y a rosas pierden su identidad
donde la autonomia pierde sus riendas y se vuelven esclavas de las emociones
Siento tu olor aunque es intangible
siento tu piel aunque traspase lo fisíco
te siento antes de tenerte
antes de que aparezcas
Me pierdo en la divina y dulce sensación de tus labios
algodones tibios de fresa
mora de terciopelo que estimula el aire interno
que se hace insuficiente
que domina el alma
esclava de la esperanza de tu llegada
te espero aunque no sepa si vendrás
si vinistes y te fuistes
o si definitivamente aún estás ante mi y no te reconozco
--
Syna
domingo, 29 de marzo de 2009
Laberinto
Camino por el largo pero inesperadamente diminuto pasillo
que esconde en cada cuadro imágenes de tu presencia
que ahora son ausencia aunque pueda verte físicamente
Camino y me doy cuenta de lo automático
de lo cansado
de los deseable y apetecible sabor a pasado
Camino y pareciera que el tiempo se acelera
en una indescriptible y misteriosa sensación antigravitatoria
que hace que mi paso sea un rebote en un mismo punto
en un mismo cuadro
en un mismo punto
en la imperceptible y atormentante aspereza
de lo que está por sentado
anhelándote sin perderte
pues ya no existes
que ya no estás
que te fuiste
aunque no notara tu partida
Camino, aunque no quiera mover mis piernas
pues mi lucha inclemente contra el destino y sus designios
su odiosa manía de recordarme lo que no he recogido
su sonrisa maliciosa de satisfacción al verme atascada
--
Syna
que esconde en cada cuadro imágenes de tu presencia
que ahora son ausencia aunque pueda verte físicamente
Camino y me doy cuenta de lo automático
de lo cansado
de los deseable y apetecible sabor a pasado
Camino y pareciera que el tiempo se acelera
en una indescriptible y misteriosa sensación antigravitatoria
que hace que mi paso sea un rebote en un mismo punto
en un mismo cuadro
en un mismo punto
en la imperceptible y atormentante aspereza
de lo que está por sentado
anhelándote sin perderte
pues ya no existes
que ya no estás
que te fuiste
aunque no notara tu partida
Camino, aunque no quiera mover mis piernas
pues mi lucha inclemente contra el destino y sus designios
su odiosa manía de recordarme lo que no he recogido
su sonrisa maliciosa de satisfacción al verme atascada
--
Syna
viernes, 27 de marzo de 2009
Déjame...

Si he tocado tu cuerpo con pasión, con deseo y con ternura, no me culpes
Si mi piel te ha rozado y aun no te conozco del todo, entonces déjame entrar a tu alma
Si crees que no se quién eres, entonces permíteme conocerte, deja que llegue donde otros han llegado y con el tiempo de Dios, llegar más allá...
No puedo conocer a quien no me deja saber lo que está más allá de la piel, donde sólo se esconden el alma y los sentimientos
No puedo entrar si las puertas están cerradas, si existe una armadura, si tu vida mía, te niegas a dejarme pasar.
Se que no soy sencillo, se que soy complicado, pero eso no me hace mala persona, ni mucho menos puede ser lo que mida todo lo que siento por tí. Aquí estoy como siempre, tratando de llegar a tus sentimientos, intentando evitar que la frustración se apodere de mi y me haga reaccionar ante el muro que tiendes para evitar que te lastime.
Mi sentimiento es genuino, aquí estoy, esperando dejar atrás esas feas palabras, esa historia triste e intentar ser felices. Déjame aprender de ti y trata de aprender algo de mi, no nos hagamos daño pues cuando sólo éramos amigos, nunca lo hicimos. Sí podemos, pero para poder siempre hay que creer con fe...
Yo creo en ti vida mía... Sólo quiero saber si tu crees en mí
viernes, 20 de febrero de 2009
El sur también existe
Mario Benedetti
Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventanas navideñas
su culto a dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recorre el fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras que el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe
con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
son su gesta invasora
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe
con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe.
Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventanas navideñas
su culto a dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recorre el fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras que el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe
con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
son su gesta invasora
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe
con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe.
miércoles, 28 de enero de 2009
¿Para quién escribo?
Considero que cuando se escribe un texto y se hace público, el receptor deja de ser alguien específico y pasa a ser cualquier persona que pueda sentirse identificada con cada palabra que surge de un profundo y sincero sentimiento. Casi siempre, los que leemos a diario algún escrito, consideramos que esas letras tienen un destino específico, sin cuidar que muchas veces esas líneas que nacen por cualquier motivo se adaptan a las historias suyas, las mías o las de cualquiera.
Cuando escribo pienso en mí, en mis amigos, en la vida de un extraño que, sentado en un banco cualquiera piensa algo que desconozco, o en un detalle simple e insignificante. Así es mi imaginación, mi ficción, mi imaginario de mundos posibles, donde una niña que juega en un parque, o el anciano que parece esperar en paz la llegada de su muerte, pueden ser el motivo para “soltar mis demonios”.
Nada ni nadie es dueño de un escrito, eso sería sumamente egoísta y egocéntrico. Al menos mis textos, los que se hacen públicos, los que humildemente puedo plasmar en mi blog, dejan siempre de ser para alguien específico y pasan a pertenecer a todo aquel que vea en esa historia un mensaje que se asemeje a su vida, a sus experiencias...
Así lo sentí la primera vez que escribí, así lo percibo cuando escribo esto, y así quiero que sea por siempre. Mis escritos nacen de sentimientos profundos que sueñan con adaptarse a la historia de todos los que de una u otra forma, tienen la oportunidad de tropezarse con ellos.
Cuando escribo pienso en mí, en mis amigos, en la vida de un extraño que, sentado en un banco cualquiera piensa algo que desconozco, o en un detalle simple e insignificante. Así es mi imaginación, mi ficción, mi imaginario de mundos posibles, donde una niña que juega en un parque, o el anciano que parece esperar en paz la llegada de su muerte, pueden ser el motivo para “soltar mis demonios”.
Nada ni nadie es dueño de un escrito, eso sería sumamente egoísta y egocéntrico. Al menos mis textos, los que se hacen públicos, los que humildemente puedo plasmar en mi blog, dejan siempre de ser para alguien específico y pasan a pertenecer a todo aquel que vea en esa historia un mensaje que se asemeje a su vida, a sus experiencias...
Así lo sentí la primera vez que escribí, así lo percibo cuando escribo esto, y así quiero que sea por siempre. Mis escritos nacen de sentimientos profundos que sueñan con adaptarse a la historia de todos los que de una u otra forma, tienen la oportunidad de tropezarse con ellos.
martes, 27 de enero de 2009
¿A qué le temes?
Me pregunto en este momento a que le temes. Quizás por tu edad sea lógico temer a la felicidad o a una propuesta de alegría que te muestran con el corazón en la mano. Creo ya saber lo que te asusta, déjame ver si tengo la razón.
Le temes a la idea de estar con alguien que pueda llenar cada espacio vacío de tu vida, o a la idea de pasar tu tiempo libre junto a un hombre que te valore por lo que eres como persona y no por un mero estereotipo de belleza. Tienes miedo de encontrar a ese ser que pueda quererte y amarte con tanta fuerza que te haga aferrarte a él como un valioso e inigualable tesoro que dios te dio. Quizás sea el sentir por primera vez que todo marcha bien, que su familia te aprecie, que sus amigos te caigan bien y que su entorno sea imperfectamente perfecto.
También he pensado que crees que pueda fallarte y que al terminar te veas sola y sin amigos, aunque nada de lo que suceda a tu alrededor muestre que eso pueda suceder. Temes lastimar a un muchacho que por alguna razón y sin intensión de criticar, no pudo llenar tus expectativas de vida ni como pareja, sin detenerte a pensar que ese miedo puede llevarte a perder una oportunidad que tiene todas las características para ser considerada como una opción muy buena.
Creo que temes sentirte tan unida a alguien, que puedas llegar a necesitar a esa persona en todo momento. Le tienes pavor a verte querida en las mañanas, en las tardes y las noches, a ser besada y deseada cuando te arreglas o cuando pasas todo un día sin bañarte, a ser mimada y consentida sin otro motivo que no sea el querer hacerte feliz.
Tienes miedo de verte una mañana junto a un hombre que no quiere hacer otra cosa que quererte y apreciarte como un todo y descubrir que de verdad si se puede ser feliz, o a la idea de soñar en un amanecer, un atardecer o cualquier otro momento de alegría junto a esa persona. Tienes miedo de poder entablar una charla inteligente, al reir todo el día, a los buenos momentos y a la sensación de que eso no pueda ser duradero en el tiempo. En fin querida mía, usted le tiene miedo a la felicidad, y mientras no deje de temer y asuma con valor lo que le dicta su corazón, su alma y su espíritu, jamás podrá ver a ese pretendiente como algo más que un momento bonito.
El tiempo corre y en sus manos está el poder decidir que quiere hacer con su vida... No lo pienses más y luego de analizarlo bien, determine que quiere para el futuro de su vida.
Con mucho cariño me despido Dóninyer
miércoles, 21 de enero de 2009
Un viernes… dos realidades
Otro texto de una buena compañera de clases... Espero me perdonen por hacerlos públicos, pero son demasiado buenos para quedar guardados en alguna vieja carpeta amarilla...
Dagnia González (escrito el 07 de diciembre 2006)
Con miles de kilómetros de distancia, Samhia como tantas veces, trató de olvidarse desde el amanecer de la fecha en que se encontraba, sabiendo que las circunstancias no eran favorables para celebración alguna. Aquel día se arriesgó a salir sola de casa y luego de su largo y pausado andar, finalmente dejó que su famélico y cansado cuerpo se desplomara sobre la tibia arena, fijando sus grandes y profundos ojos negros, sobre el azul cielo que durante meses no ha dejado de ser escenario de estallidos y explosiones por luchas políticas que no tienen explicación a sus escasos 16 años de vida.
Ya al final de aquel viernes, ambas jóvenes, sin siquiera imaginar entre ellas la existencia paralela de cada una, recibieron de manos de sus madres sendos obsequios. Emily tiene en sus manos los boletos aéreos que la llevarán hasta Francia, donde siguiendo la tradición familiar comenzará sus estudios universitarios en La Sorbona. Por su parte Samhia, aprieta con fuerza sus labios para no dejar escapar el grito de dolor y rabia al recibir su regalo, un nuevo velo negro, que le obligaría a ocultar los rasgos de tristeza que a tan corta edad comenzarán a marcar su rostro como consecuencia de tanta pérdida, de tanta muerte.
Dagnia González (escrito el 07 de diciembre 2006)
Al fin para ambas adolescentes llegaba el tan esperado primer viernes de enero del 2004, y con él su cumpleaños número 16. Emily, con su apreciada delgadez esculpida 4 veces por semana en el gimnasio, su rubio cabello y despiertos ojos verdes, no paraba de atender las llamadas telefónicas de felicitación, propias de la jovencita que finalmente tendrá la exclusiva atención sobre ella durante toda la noche en lo que será la fiesta en su honor.
Con miles de kilómetros de distancia, Samhia como tantas veces, trató de olvidarse desde el amanecer de la fecha en que se encontraba, sabiendo que las circunstancias no eran favorables para celebración alguna. Aquel día se arriesgó a salir sola de casa y luego de su largo y pausado andar, finalmente dejó que su famélico y cansado cuerpo se desplomara sobre la tibia arena, fijando sus grandes y profundos ojos negros, sobre el azul cielo que durante meses no ha dejado de ser escenario de estallidos y explosiones por luchas políticas que no tienen explicación a sus escasos 16 años de vida.
Ya al final de aquel viernes, ambas jóvenes, sin siquiera imaginar entre ellas la existencia paralela de cada una, recibieron de manos de sus madres sendos obsequios. Emily tiene en sus manos los boletos aéreos que la llevarán hasta Francia, donde siguiendo la tradición familiar comenzará sus estudios universitarios en La Sorbona. Por su parte Samhia, aprieta con fuerza sus labios para no dejar escapar el grito de dolor y rabia al recibir su regalo, un nuevo velo negro, que le obligaría a ocultar los rasgos de tristeza que a tan corta edad comenzarán a marcar su rostro como consecuencia de tanta pérdida, de tanta muerte.
Reflexiones en medio de un catarro
A veces enfermarnos nos vuelve más lúcidos o nos trae delirios que, una vez superada la afección, nos dejan algunas certezas
Janet Marilyn Hernándezhuellaluminosa@hotmail.com www.espacioblog.com/vidajoven
Es normal que en ciertas épocas del año empiece a llover o a hacer un calor tan infernal que traiga como consecuencia que todo el mundo se enferme. La calle, entonces, termina convertida en un gran dispensario donde todos se automedican, se recomiendan brebajes supuestamente milagrosos y se intercambian tarjetas de doctores con habilidades que –según dicen- escapan a la simple pericia humana. La vida se convierte en un concierto de moqueos y estornudos de gente que vaga sin saber muy bien lo que hace, conducida por 41 grados de temperatura.
Sospecho que en el transitar de las enfermedades hay un orden como en la cadena alimentaria. Los más fuertes se enferman primero con las versiones más suaves de los virus que les aquejan y que en sus cuerpos de defensas altísimas mutan hasta volverse pequeños aviones de combate que vuelan hasta la víctima siguiente y así sucesivamente, hasta llegar al más debilucho, al último de la fila, al que anda casi desprotegido y, paradójicamente, en lugar de ser atacado de primero lo es de último, cuando la gripecita es ya un monstruo de dimensiones inimaginables, que le lanza en cama por semanas enteras en las que respirar y dormir se vuelve tan difícil como acertarle una pedrada a un F-18.
Sospecho, además, por mi propensión a enfermarme primero que todo el mundo, que no estoy entre ese grupo de desfavorecidos que mira de reojo a los griposos y se alegra dentro de sí por su aparente fortaleza, pero que luego termina más estropeado de lo que nunca imaginó, sonándose la nariz de último, cuando ya todos se curaron y ven con extrañeza que aún alguien conserve el virus, como las abuelas que conservan estampillas antiguas cundidas de jejenes.
Es comprensible, de ser cierto, el itinerario de los virus. Uno debería hacer lo mismo en la cotidianidad: enfrentarse primero a lo más rudo para salir fortalecido y que, en el futuro, los percances menores sean pan comido. Pero uno no es un virus y, por lo tanto, no es tan astuto. Los virus atacan para vivir, para nutrirse, para hacerse más fuertes. Atacan a moles tan grandes que ni siquiera pueden detectarlos a simple vista. Los virus son de izquierda: se enfrentan a los fuertes para así fortalecerse y viven en comunas igualitarias, sin destruirse entre sí.
El hombre, tan gigante como idiota, usa su supuestamente avanzado cerebro para desarrollar una cobardía y ociosidad tales que le llevan a enfrentar a sus semejantes y no para su bien, sino para el mal de todos.
He fantaseado, en medio del primer gran catarro del año, que los virus –como éste que no me permite parar de lagrimear y toser- se reúnen en una convención mundial de organismos inteligentes y se ponen de acuerdo para infiltrarse en esas partes del mundo donde algún hedonista se satisface matando. He delirado con la idea de que muchas arañitas microscópicas muerden sin piedad al piloto de un avión de ataque y lo dejan debilitado, sin defensas, estornudando en su tiendilla improvisada en Gaza, sin poder lanzar ni una bomba más, sin poder matar a un humano más.
Se me ha ocurrido que un contingente de parásitos tan sabios como inmundos se aventura a entrar por la boca del mandamás de alguna potencia involucrada en la guerra y, una vez en su sistema digestivo, inicia una lucha a muerte con la flora intestinal de ese genocida que se cree amo del mundo. Imagino sus cólicos y que la diarrea le impide girar nuevas órdenes para acabar con quienes no gozan de su simpatía y, entonces, en medio de mis ya no sé cuántos grados de fiebre, noto como una sonrisa se me dibuja en el rostro de tan sólo imaginar el estómago revolucionado y la frente sudorosa del opresor oprimido por un virus saltarín que, antes de él, pudo haber tocado a un negro, a un latino y, quién sabe, a un palestino, pero que lo ha tocado de último a él porque su miseria no le dejó merecer un puesto mejor en la fila: es el más débil, el que sin aviones y sin carne de cañón no podría más que seguir con sus rancios rituales en el Skull & Bones, no podría pretender más que la existencia pusilánime que disfraza con su traje de matón.
Me permito, además, construir en medio de mi fiebre la historia de esos parásitos liberadores de pueblos: seguro viajaron entre las plumas de algún pavo de acción de gracias al que no se le perdonó la vida; seguro habitaron el cuerpo del asesino durante semanas enteras, en silencio, engordando a costa de la basura acumulada en ese cuerpo sin corazón, haciendo de la calma su arma más potente, cual guerreros de Troya aguardando en la panza del gran caballo de madera y ahora, justo ahora, salen a combatir con la esperanza de que un retorcijón sea el prefijo para un procedimiento por el bien de la raza humana: atacan movidos por la ilusión de que en las deposiciones líquidas del genocida se vaya también el deseo de matar.
Y es en esa aspiración casi estúpida que las neuronas se chamuscan por la fiebre que, al ceder, habrá de devolverme a la realidad: habrá quien siga vistiendo el planeta de sangre y los parásitos poco o nada podrán hacer para evitarlo. Me río del ingenuo castigo que imagino y, al mismo tiempo, me satisface que esa fantasía tan infantil sea la muestra más contundente de que estoy entre el grupo de los fuertes que se enferman primero y no de esos tan débiles que, ya casi muertos, parecen no enfermarse y no cesar en su deseo de destruir.
domingo, 11 de enero de 2009
¿Impredecibles y necesarias?
Acá un texto de un buen amigo que quisiera compartir con el resto de mis compañeros. Este es un espacio para el debate, todos podemos participar...
Yomar José Araujo
Etimológicamente se conoce con el término de werra, con el significado de contienda, su equivalente latino es bellum, y de esa palabra han quedado en español las voces bélicas, belicosas, beligerantes. Partiendo de este concepto, se sabe que la guerra es algo que siempre ha existido, en todos los aspectos, aunque de manera distinta está siempre presente aunque no se quiera.
Desde el punto de vista filosófico, la guerra no se podría llamar como ilícita, ya que siempre existirá el derecho de la autodefensa o la legítima defensa contra el enemigo cuando ataca de manera injusta a un objetivo. Sin embargo, para que esta sea ilícita realmente se deben conjugar una serie de características fundamentales. Tomando en cuenta que la principal es el no perjuicio de terceros durante su desarrollo. ¿Pero existe alguna manera de evitar esto?
A través de los años y luego de la segunda guerra mundial, ha quedado demostrado que la mayoría de las pérdidas son civiles, siendo la defensa del bien público, el riesgo que puedan tener los mismos agredidos. ¿Pero será considerada la matanza injusta?
En el libro El arte de la guerra, en unos de sus párrafos, se menciona, “La guerra hay que ganarla antes de declararla o de que existiera en si misma”. Está claro que quien va a la guerra no quiere nunca perderla y hará todo lo posible para dominar al enemigo. Sin embargo, si compramos esta idea con el pensamiento moderno de la guerra, podemos obtener lo que es la guerra justa, que en sus principios fue representado por Tomás de Aquino. Además, se conoce que la guerra moderna es la continuación de la política por otros medios y que el fin del mismo es desarmar al enemigo. No exterminarlo, naciendo de acá el desarme mutuo, lo que imposibilita toda guerra y da paso a la política.
La manera en la que se inicia una guerra es a veces impredecible, tomando en cuenta, los propósitos de los combatientes. Si partimos del ejemplo de las guerras romanas y su objetivo militar principal, era tomar control de los combatientes contrarios, para incluir al pueblo una vez conquistado al imperio. En el pasado decir que existían reglas para una guerra seria mentir. Sin lugar a dudas, esto ha variado a lo largo de la historia. En la actualidad, se hace distinción entre conflictos armados y guerras. Partiendo de acá, un conflicto armado sólo sería guerra si los beligerantes declaran de manera formal la misma.
La guerra en la mayoría de los casos debe estar fundamentada en una razón, sea buena o mala. Sin embargo, no en todos los casos se da esto. Desde la invasión de los Estados Unidos a Irak, se ha demostrado con la justificación de existencia de armas de destrcción masiva, que la misma falló. Pero de igual manera la guerra continua y día a día nos damos cuenta que esto tenía otras intensiones.
Para finalizar, la guerra es una de las viejas formas de relación entre Estados. Suponiendo esta el enfrentamiento organizado de grupos humanos armados, con el propósito de controlar recursos naturales o humanos. Pero está claro que jamás existirá una guerra justa. Además, debe estar fundamentada, controlada de tal manera de incluir a terceros, esperemos que algún día la sociedad entienda, que es algo que nunca podrá erradicarse, pero si se quiere en la medida de lo posible se puedan evitar para el beneficio del mundo entero…
Yomar José Araujo
Etimológicamente se conoce con el término de werra, con el significado de contienda, su equivalente latino es bellum, y de esa palabra han quedado en español las voces bélicas, belicosas, beligerantes. Partiendo de este concepto, se sabe que la guerra es algo que siempre ha existido, en todos los aspectos, aunque de manera distinta está siempre presente aunque no se quiera.
Desde el punto de vista filosófico, la guerra no se podría llamar como ilícita, ya que siempre existirá el derecho de la autodefensa o la legítima defensa contra el enemigo cuando ataca de manera injusta a un objetivo. Sin embargo, para que esta sea ilícita realmente se deben conjugar una serie de características fundamentales. Tomando en cuenta que la principal es el no perjuicio de terceros durante su desarrollo. ¿Pero existe alguna manera de evitar esto?
A través de los años y luego de la segunda guerra mundial, ha quedado demostrado que la mayoría de las pérdidas son civiles, siendo la defensa del bien público, el riesgo que puedan tener los mismos agredidos. ¿Pero será considerada la matanza injusta?
En el libro El arte de la guerra, en unos de sus párrafos, se menciona, “La guerra hay que ganarla antes de declararla o de que existiera en si misma”. Está claro que quien va a la guerra no quiere nunca perderla y hará todo lo posible para dominar al enemigo. Sin embargo, si compramos esta idea con el pensamiento moderno de la guerra, podemos obtener lo que es la guerra justa, que en sus principios fue representado por Tomás de Aquino. Además, se conoce que la guerra moderna es la continuación de la política por otros medios y que el fin del mismo es desarmar al enemigo. No exterminarlo, naciendo de acá el desarme mutuo, lo que imposibilita toda guerra y da paso a la política.
La manera en la que se inicia una guerra es a veces impredecible, tomando en cuenta, los propósitos de los combatientes. Si partimos del ejemplo de las guerras romanas y su objetivo militar principal, era tomar control de los combatientes contrarios, para incluir al pueblo una vez conquistado al imperio. En el pasado decir que existían reglas para una guerra seria mentir. Sin lugar a dudas, esto ha variado a lo largo de la historia. En la actualidad, se hace distinción entre conflictos armados y guerras. Partiendo de acá, un conflicto armado sólo sería guerra si los beligerantes declaran de manera formal la misma.
La guerra en la mayoría de los casos debe estar fundamentada en una razón, sea buena o mala. Sin embargo, no en todos los casos se da esto. Desde la invasión de los Estados Unidos a Irak, se ha demostrado con la justificación de existencia de armas de destrcción masiva, que la misma falló. Pero de igual manera la guerra continua y día a día nos damos cuenta que esto tenía otras intensiones.
Para finalizar, la guerra es una de las viejas formas de relación entre Estados. Suponiendo esta el enfrentamiento organizado de grupos humanos armados, con el propósito de controlar recursos naturales o humanos. Pero está claro que jamás existirá una guerra justa. Además, debe estar fundamentada, controlada de tal manera de incluir a terceros, esperemos que algún día la sociedad entienda, que es algo que nunca podrá erradicarse, pero si se quiere en la medida de lo posible se puedan evitar para el beneficio del mundo entero…
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