jueves, 31 de diciembre de 2009

La pérdida

Un poema de mi hermano Yomar... Porque a todos nos sucede, porque a todos nos pasa, y porque alguna vez tendremos que comprender que siempre se irá gente y llegará otra nueva, y que el que decide partir es porque no merece estar a nuestro lado o porque sencillamente desea emprender nuevos caminos.

Suerte a los que se van, y bienvenidos los que llegan...




Cuando alguien especial se va,

el alma queda vacía y con temor.

Cuando alguien especial se va,

el corazón reclama una respuesta.

Cuando alguien especial se va,

el universo se hace más oscuro.

Cuando alguien especial se va,

la soledad invade los espacios.

Cuando alguien especial se va,

no hay luz al final del túnel.

Cuando alguien especial se va,

el mar es pequeño frente al dolor

Cuando alguien especial se va,

uno espera verla regresar,

pero al ser ignorado nos damos cuenta

que no hay marcha atrás…



Yomar José Araujo

18-12-2009

El mundo según Cabrujas.


El mundo según Cabrujas

José Ignacio Cabrujas
Editorial Alfa. Colección Hogueras
Abril, 2009
318 pp.

LuisCarlos Díaz
http://www.periodismodepaz.org/index.php/2009/06/26/el-mundo-de-cabrujas-se-rie-desde-el-camerino/


La más reciente publicación de José Ignacio Cabrujas, dramaturgo venezolano fallecido en 1995, contiene la risa de quien se ríe de la condición humana y por eso se sabe vigente. La obra contiene algunos artículos de opinión tomados de la prensa nacional en etapas tan importantes de nuestra historia política del siglo XX como los años previos al Viernes Negro, la depresión de finales de los 80’s, la decadencia del gobierno de Pérez y la gobernabilidad después de las intentonas golpistas de 1992.

Muchos de sus cómplices revisaban en esos papeles viejos alguna clave jeroglífica que permitiera comprender estos años de cambio político, social y orbital. Ese “¿qué nos pasó?”, como si los cambios fuesen un autobús que alguien se perdió por desconocer la ruta. Los lectores viudos de Cabrujas aún creen que algunos horizontes fueron proyectados allí, que algún punto de fuga se esconde en las letras del articulista, ensayista distraído, mamador de gallo y creador de las ficciones más inteligentes que la telenovela local vivió.

Pero la compilación bien lo vale, aunque nunca sea suficiente, se le agradece el olor a nuevo y el formato portátil. Es un libro que reedita la nostalgia y la chispa de quien hizo protagonista de sus dramas a una audiencia en sus butacas del teatro o la sala de la casa, en la época en la que el televisor era un objeto comunal y dejaba de ser estúpido por algunas horas.

Acercarse al autor significa escudriñar en las aristas donde los poetas y los cronistas llegan primero que sociólogos, políticos y planes quinquenales: el alma de los pueblos. Vemos en Cabrujas una pluma militante, incómoda y creativa, necesaria, que pudo hacerle una autopsia a un cadáver que olía mal hacía mucho tiempo pero tardamos en atender. Una página al azar de este nuevo oráculo de mesa de noche nos acerca a un intelectual que dialogaba con su época, que sufría de inconformismo y además retaba al aparato estatal con un múltiple nivel de discursos que hoy está extinto en nuestra prensa cotidiana: “Aquí marchamos ricos y pobres, compartiendo un territorio, en el mejor de los casos, pero fabricando al mismo tiempo dos países irreconciliables: uno que se denomina Venezuela, a falta de mejor nombre, y otro sin rótulo, un país clandestino, cuyas aspiraciones culturales nada tienen que ver con el de la inmensa mayoría”.

El libro de Cabrujas, aunque costoso porque comprar un libro hoy en Venezuela es un lujo, es una joya que sabe al olor de los caramelos del recuerdo. Desde los tiempos de El Sádico Ilustrado hasta los extintos Diario de Caracas y El Nacional como los conocimos, Cabrujas intercaló sus pasiones y sus miedos por un país arenoso al capricho de los vientos de las revoluciones. Quizás sí, al libro le falte la compañía de los titulares de la época, un manual mínimo del contexto que vivió, para los recién llegados a la telenovela nacional. Él mismo nos bajó el telón, pero se ríe desde el camerino.

El mundo según Cabrujas.


El mundo según Cabrujas

José Ignacio Cabrujas
Editorial Alfa. Colección Hogueras
Abril, 2009
318 pp.

Escrito de LuisCarlos Díaz junio 2009
http://www.periodismodepaz.org/index.php/2009/06/26/el-mundo-de-cabrujas-se-rie-desde-el-camerino/


La más reciente publicación de José Ignacio Cabrujas, dramaturgo venezolano fallecido en 1995, contiene la risa de quien se ríe de la condición humana y por eso se sabe vigente. La obra contiene algunos artículos de opinión tomados de la prensa nacional en etapas tan importantes de nuestra historia política del siglo XX como los años previos al Viernes Negro, la depresión de finales de los 80’s, la decadencia del gobierno de Pérez y la gobernabilidad después de las intentonas golpistas de 1992.

Muchos de sus cómplices revisaban en esos papeles viejos alguna clave jeroglífica que permitiera comprender estos años de cambio político, social y orbital. Ese “¿qué nos pasó?”, como si los cambios fuesen un autobús que alguien se perdió por desconocer la ruta. Los lectores viudos de Cabrujas aún creen que algunos horizontes fueron proyectados allí, que algún punto de fuga se esconde en las letras del articulista, ensayista distraído, mamador de gallo y creador de las ficciones más inteligentes que la telenovela local vivió.

Pero la compilación bien lo vale, aunque nunca sea suficiente, se le agradece el olor a nuevo y el formato portátil. Es un libro que reedita la nostalgia y la chispa de quien hizo protagonista de sus dramas a una audiencia en sus butacas del teatro o la sala de la casa, en la época en la que el televisor era un objeto comunal y dejaba de ser estúpido por algunas horas.

Acercarse al autor significa escudriñar en las aristas donde los poetas y los cronistas llegan primero que sociólogos, políticos y planes quinquenales: el alma de los pueblos. Vemos en Cabrujas una pluma militante, incómoda y creativa, necesaria, que pudo hacerle una autopsia a un cadáver que olía mal hacía mucho tiempo pero tardamos en atender. Una página al azar de este nuevo oráculo de mesa de noche nos acerca a un intelectual que dialogaba con su época, que sufría de inconformismo y además retaba al aparato estatal con un múltiple nivel de discursos que hoy está extinto en nuestra prensa cotidiana: “Aquí marchamos ricos y pobres, compartiendo un territorio, en el mejor de los casos, pero fabricando al mismo tiempo dos países irreconciliables: uno que se denomina Venezuela, a falta de mejor nombre, y otro sin rótulo, un país clandestino, cuyas aspiraciones culturales nada tienen que ver con el de la inmensa mayoría”.

El libro de Cabrujas, aunque costoso porque comprar un libro hoy en Venezuela es un lujo, es una joya que sabe al olor de los caramelos del recuerdo. Desde los tiempos de El Sádico Ilustrado hasta los extintos Diario de Caracas y El Nacional como los conocimos, Cabrujas intercaló sus pasiones y sus miedos por un país arenoso al capricho de los vientos de las revoluciones. Quizás sí, al libro le falte la compañía de los titulares de la época, un manual mínimo del contexto que vivió, para los recién llegados a la telenovela nacional. Él mismo nos bajó el telón, pero se ríe desde el camerino.

Nota: Esta reseña es parte del Club de Lectura para Bloggers que hemos armado un grupo de ocupados dueños de blogs interesados en cumplir esa vieja promesa de año nuevo: “leer más”.
También será publicada en la próxima revista Sic de julio 2009.

martes, 29 de diciembre de 2009

Me debo una nota

Hoy creo que me debo una nota. Esto es simplemente el calentamiento a mi blog que ha descansado en el olvido por largos 4 meses... No se por qué, si lo que más amo en este mundo es escribir y escribir y seguir escribiendo, hasta convertir ese arte tan complejo en mi único refugio.

Me temo que el tema será político, que abordaré la cumbre acerca del cambio climático y presentaré mis argumentos de por qué el mundo se viene a pedazos y cómo el socialismo se erige, tal vez y por ahora, como la única alternativa viable, aunque al atentar contra los intereses de los grandes operadores del mercado consumista mundial que sin duda son los padres del capitalismo y de la destrucción mundial, su nacimiento y puesta en marcha se vislumbra como una tarea titánica y casi cercana a lo imposible.

Creo que merezco un texto. Recordar por qué hace cuatro años renuncié a mi trabajo, a mi pareja y a casi todo lo que hacía por el sueño adolescente de hacerme periodista. Esto me hará bien, me ayudará a encontrar ese camino que siento vamos perdiendo por las necesidades que nos depara la vida. Se que aquí, en el refugio de la palabra escrita, no existen necesidades que te detengan, ni voces que te puedan callar y es eso lo que hace del escribir una experiencia única e inigualable.

No pasaré del 31, no puedo sobrepasar esa fecha. Debo culminar el 2009 escribiendo... El año pasado lo hice, con un nudo en la garganta me dediqué a sufrir el eterno drama del pueblo palestino y en enero comencé hablando de lo que el sistema me quitó, exponiendo mi dolor por que la falta de valores me quitó a cuatro grandes amigos...

Es una promesa personal. No debo fallarme, debo recordar una vez más que escribir es para para mi sinónimo de seguir viviendo...