jueves, 31 de diciembre de 2009

El mundo según Cabrujas.


El mundo según Cabrujas

José Ignacio Cabrujas
Editorial Alfa. Colección Hogueras
Abril, 2009
318 pp.

Escrito de LuisCarlos Díaz junio 2009
http://www.periodismodepaz.org/index.php/2009/06/26/el-mundo-de-cabrujas-se-rie-desde-el-camerino/


La más reciente publicación de José Ignacio Cabrujas, dramaturgo venezolano fallecido en 1995, contiene la risa de quien se ríe de la condición humana y por eso se sabe vigente. La obra contiene algunos artículos de opinión tomados de la prensa nacional en etapas tan importantes de nuestra historia política del siglo XX como los años previos al Viernes Negro, la depresión de finales de los 80’s, la decadencia del gobierno de Pérez y la gobernabilidad después de las intentonas golpistas de 1992.

Muchos de sus cómplices revisaban en esos papeles viejos alguna clave jeroglífica que permitiera comprender estos años de cambio político, social y orbital. Ese “¿qué nos pasó?”, como si los cambios fuesen un autobús que alguien se perdió por desconocer la ruta. Los lectores viudos de Cabrujas aún creen que algunos horizontes fueron proyectados allí, que algún punto de fuga se esconde en las letras del articulista, ensayista distraído, mamador de gallo y creador de las ficciones más inteligentes que la telenovela local vivió.

Pero la compilación bien lo vale, aunque nunca sea suficiente, se le agradece el olor a nuevo y el formato portátil. Es un libro que reedita la nostalgia y la chispa de quien hizo protagonista de sus dramas a una audiencia en sus butacas del teatro o la sala de la casa, en la época en la que el televisor era un objeto comunal y dejaba de ser estúpido por algunas horas.

Acercarse al autor significa escudriñar en las aristas donde los poetas y los cronistas llegan primero que sociólogos, políticos y planes quinquenales: el alma de los pueblos. Vemos en Cabrujas una pluma militante, incómoda y creativa, necesaria, que pudo hacerle una autopsia a un cadáver que olía mal hacía mucho tiempo pero tardamos en atender. Una página al azar de este nuevo oráculo de mesa de noche nos acerca a un intelectual que dialogaba con su época, que sufría de inconformismo y además retaba al aparato estatal con un múltiple nivel de discursos que hoy está extinto en nuestra prensa cotidiana: “Aquí marchamos ricos y pobres, compartiendo un territorio, en el mejor de los casos, pero fabricando al mismo tiempo dos países irreconciliables: uno que se denomina Venezuela, a falta de mejor nombre, y otro sin rótulo, un país clandestino, cuyas aspiraciones culturales nada tienen que ver con el de la inmensa mayoría”.

El libro de Cabrujas, aunque costoso porque comprar un libro hoy en Venezuela es un lujo, es una joya que sabe al olor de los caramelos del recuerdo. Desde los tiempos de El Sádico Ilustrado hasta los extintos Diario de Caracas y El Nacional como los conocimos, Cabrujas intercaló sus pasiones y sus miedos por un país arenoso al capricho de los vientos de las revoluciones. Quizás sí, al libro le falte la compañía de los titulares de la época, un manual mínimo del contexto que vivió, para los recién llegados a la telenovela nacional. Él mismo nos bajó el telón, pero se ríe desde el camerino.

Nota: Esta reseña es parte del Club de Lectura para Bloggers que hemos armado un grupo de ocupados dueños de blogs interesados en cumplir esa vieja promesa de año nuevo: “leer más”.
También será publicada en la próxima revista Sic de julio 2009.

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