
Nena mía, quiero perderme en tí, no se si en tu mirada, en tu imagen perfecta que alimenta mi memoria minuto a minuto, en tus labios, o tal vez en esa sonrisa tan inocente y tan incitante a la vez.
Nena mía, quiero que tu mundo sea mi mundo, que mi realidad sea la tuya también. Quiero tanto de tí, que temo quedarme en la nada, en el blanco vacío que ni en recuerdos me permitirá saber que fue de nosotros, lo que vivimos, lo que sentí.
Nena mía, ojalá pueda perderme en tí, ojalá en las mañanas, las buenas y las malas, pueda descubrir con gran júbilo, que estás dormida, que esperas por mí, que sigues ahí.
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