domingo, 9 de agosto de 2009

Sueño contigo

Me levanto y no estás... Cómo te extraño, cómo te pienso, como te anhelo.
Te conocí poco pero me encantabas. Eras unida, solidaria, llena de paz y armonía.
Nada te dividía, nada parecía fracturarte, eras inquebrantable, increíblemente maravillosa.

Te he buscado pero parece imposible encontrarte más allá de los límites de mi borrosa memoria. Se que estás represada en algún lugar, que no sólo yo te extraño y sueño de vez en cuando, justo en los momentos donde las cosas parecen lucir más complicadas...

A veces me desvelo sin razón. Me escondo en tus recuerdos que embriagan y me llevan a recónditos pasajes de mi mente donde todo parece estar bien, donde la vida es sólo sonrisas y nunca llanto, donde no hay tempestad ni dentro ni fuera.

No se que es lo que más extraño, pero se que haces falta a rabiar. Hoy más que nunca se que eras mejor que este presente extraño, con sentido y sin sentido a la vez.

¿Será miedo al cambio lo que produce esta fractura, esta polarización de nuestras vidas? ¿Dime tú si nos perdimos o encontramos un nuevo rumbo, algo distinto a tantos años de colonialismo absurdo? ¿Mejoramos o empeoramos? Nada se y sólo me reconforta el hecho de saber que sigo dando lo mejor de mi...

Sueño contigo, o con una parte de ti, esa donde todos trabajan para verte progresar y avanzar en armonía, en paz, por un futuro lleno de esperanza. ¿Éramos críticos o estaba bajo alguna especie de hipnosis? ¿Tal vez era demasiado niño para saberlo y creo que eras mejor que esta nueva versión de ti?

Extraño cuando estabas llena de personas que luchaban por sus ideas y no por lo que le vendían algunos. Extraño las protestas con sentido, los debates profundos, esos cargados de verdaderos argumentos y no de vanos sin sentidos...

¿Dónde se metió usted mi amada Venezuela, esa repleta de gente analítica y profunda, con criterio y que no se dejaba manipular por nadie? Creo que la pasión se apoderó de tu gente y sólo quedan pocos que luchan por no caer...

Nadie nos ha quitado nada, nos ha robado nada, ni mucho menos nos está destruyendo. Son aquellos que pierden su criterio, los que hablan por hablar, los que carecen de argumentos y apelan a la violencia los que te están matando lentamente y sin darse cuenta. Son esos que creen que la vida es blanco y negro, sin matices, que creen en que esto se divide en buenos y malos sin entender que no siempre podemos evaluar el todo en su conjunto, los que te destruyen sin pensar en el mañana.

Aun creo en la utopía de verte regresar... Así defino la esperanza que guía mi camino... Espero encontrar soñadores como yo en este sendero de soledad...

A ti mi Avellaneda

El tiempo. No se por qué pero es angustiante ver como se consume, a veces muy lentamente, otras demasiado aprisa. Su capacidad inalterable de pasar de un segundo a otro es lo que más me desespera, lo que realmente puede llegar a exasperar a cualquiera. No se manejar la presión que ejerce sobre mi, pero supongo que como yo, deben existir muchos más.

Veo fijamente a su cómplice. Se mueve siempre al mismo ritmo, marcando lentos compases. Es él el autor intelectual que lleva a cabo el macabro plan de hacerme esperar por algo especial, algo que no he podido hallar. Uno a uno caen los segundos, los minutos y las horas, y son precisamente ellas las que me indican que ha caído otro año en mi calendario sin que aparezca mi momento anhelado.

Son 27, y no puedo sino pensar en lo que he vivido. Cada experiencia nutre mi camino y me ayuda a no errar tan seguido, pero a su vez, suele condenarme y obligarme a entender que las cosas no siempre son como queremos que sean. He buscado el amor y por el contrario he obtenido compañía, buenas y malas, pero sólo eso, compañía, un tránsito pasajero que al cabo de un tiempo se esfuma sin dejar nada más que un montón de recuerdos arrumados en algún rincón de mi habitación.

Sigo viendo el reloj cómplice del tiempo. Podría asegurar, aunque me pueda pasar por demente, que se burla de manera socarrona de mi, expresando la profunda alegría que le produce la desgracia ajena, mi infortunio personal. A menudo pienso eso, pero me reconforto en la esperanza de saber que al final del camino terminaré riendo de mi reloj y sintiendo pena por él y su amigo el tiempo, que sin duda se equivocaron conmigo.

Hoy amanece y con el despertar del día comienza a germinarse una esperanza que promete ser distinta, mucho más genuina que las anteriores. Quizás soy sólo yo y otra de mis fantasiosas ideas, pero a quién no le agrada sentir esa maravillosa emoción de soñar con encontrar lo que siempre hemos deseado.

Quizás sea esa la razón por la que espero de manera paciente y sin perder el juicio viendo mi reloj. Se que es ella, mi “Avellaneda”, la mágica solución que quiero sea más que simple compañía, más que un pedacito de vida tomados de la mano. Puedo perderme en sus tristes y grandes ojos, en su rostro hermoso, comprender su pasado complicado y su presente borroso, y puedo esperar, esperar una vida de ser necesario, para que ella pueda decidir estar conmigo.

Quizás debo comenzar a comprender que no es el tiempo, ni mucho menos el reloj, los que de manera sistemática acaban con mis ilusiones. El transcurre y su cómplice ejecuta, y a su vez ambos sólo están ahí para recordar que la vida es demasiado corta, fugaz y bella para esperar sentado a que las cosas sucedan.

Aquí estoy haciendo lo que creo saber hacer, escribiendo a mi “Avellaneda” que quisiera fuera mucho más que mi “tregua”, que mi pedacito de alegría fugaz. Quién quita que esta sea la ocasión especial que tanto espere para que llegara.

No se que pasará mañana, pero se que el tiempo seguirá transcurriendo y que yo seguiré intentando llegar a su maltrecho corazón. Prefiero intentar ayudarte a sonreír y ser feliz aunque falle en el intento, a quedarme esperando sin saber si pudo ser real y maravilloso como lo dibujo a diario en mis pensamientos.

Bendito tiempo, te pido que esta vez juegues una a mi favor…

himno de guerra por Honduras

Eduardo Viloria Daboín
Caracas, 1/7/2009


No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque le muerdan esbirros de corbata la semilla

Es pábulo de lumbre roja la sangre
carne macerada con sudor y llamarada

Se arrastra purulenta la blanca piel de los magnates
y se hunden en su mierda de proclamas decretos sentencias noticias
Al aire limpio de la aurora vomitan su excremento de palabra traicionada
Y nada es transparente
sino el rostro ensangrentado del obrero
Y todo es reluciente salvo el sitio maloliente del verdugo

No muere el Sol en Tegucigalpa

No muere aunque lo matan por la espalda y lo sepultan
No muere aunque le extirpan la lumbre hecha de barro al campesino
No muere aunque le escupen saliva corrosiva de burgueses
No muere aunque le sellan con pólvora y silencio la alborada
No muere porque el verbo parturiento
aunque encerrado
traspasa las fronteras de la noche decretada
alumbra la osamenta del futuro
y fecunda la violencia enamorada
la paz encendida del que grita tras las rejas
y del magma contenido de la rabia entre las balas

Ni una lágrima por Honduras que no lleve dinamita y amor en la mirada
Ni un clamor que no incendie con su aliento lo que toque
Ningún quejido que no sea pólvora fecunda y machetes oxidados

Y la sed que no sea ya sino de sangre de gendarme
o capataz
o esbirro
y preferiblemente

que sea sangre de magnates la que llueva en Tegucigalpa
junto al Sol que no se muere y se hace hermano y es guerrero

Que orgulloso me siento hermana

Que feliz me siento hoy. La veo y no puedo creerlo. La niña deja de ser la mocosa de siempre y comienza a dar pasos agigantados hacia el éxito personal y profesional. Aun recuerdo sus gracias de niña y mis ganas de que la naturaleza fuera distinta y mandara palito y bolas y no una nena. Hoy me invade la nostalgia y recuerdo todas las cosas que he podido compartir con ella.

Muchos dicen que se parece a su hermano (yo), que es como verme hecho una niña. Supongo que tienen razón, ha sido tanto el tiempo que hemos pasado juntos que la similitud tiene que ser muy grande. Hoy me desperté y vi su desordenado cuarto, su teléfono olvidado, su cartelera alocada y descubrí que la amo mucho y que en definitiva hoy se parece muchísimo más a mi, pero que también comienza a tomar su propio rumbo, a definir su propio temperamento y personalidad.

Se supone que esta mañana iba a Urbe a su primer día de trabajo. Ayer la sentí un poco decepcionada porque quizás no ha comprendido aun que todo hay que dejarlo en manos de Dios. Yo no necesito ver sus publicaciones en un periódico para sentirme bien orgulloso por lo que escribe. Por ejemplo su nota de los vecinos y la del día sin agua, demuestran como una persona puede hacer una crítica social y política partiendo de un hecho tan cotidiano como una fiesta o una mañana sin agua. No importa donde te publiquen, lo importante es que lo que escribas sea realmente bueno y crea hermana querida que cada día lo haces mejor.

Digame sus comentarios a mis notas desgarradas, tan centrada, tan madura, tan objetiva en los momentos difíciles. Siempre he dicho que de los tres zapaticas la que mayor proyección tiene es Oriana, por como ha avanzado, por lo que ha logrado y la manera tan apasionada de asumir cada rol que emprende.

Hoy más que nunca se que mis dos hermanos son grandes tesoros, que son seres maravillosos que han logrado sus sueños con constancia, trabajo, sacrificio y honestidad. Nadie fuera de nuestros padres nos ha regalado nada, hemos obtenido lo que tenemos con esfuerzo y espero que podamos continuar haciéndolo de esta manera...

Oriana, no importa que suceda hoy, quiero que sepas que tu hermano te ama, te adora, te admira y quisiera haber sido a los 20 como lo eres tu hoy. Vas por buen camino hermanita querida, en serio que sí, recuerda que lo importante es no rendirnos y creer con fe en lo que hacemos.

TE AMO HERMANA QUERIDA...