
Gracias Yomi por regalarnos esto...
Hoy me invade un sentimiento de verdadera nostalgia luego de recibir la noticia donde nuestro Andrés Galarraga, no pudo alcanzar el 5% necesario de los votos requeridos para permanecer en las papeletas de los votantes y así poder optar en 2011 por otra oportunidad para ingresar a Cooperstown. Sin embargo, luego de respirar profundo y secar las lagrimas que corrieron por mi rostro, me siento orgulloso de él, de saber que “El Gato de Venezuela” ha sido y será un ejemplo para muchos de nosotros quienes lo vimos jugar con pasión, coraje y entrega.
En mi mente tengo grabado aquel 10 de enero de 1995 cuando tuve la oportunidad de conocerlo y estrechar su mano... Me sentí como si estaba en frente de un Dios al que todos admiraban. Desde niño yo soñaba con batear y realizar esas atrapadas en la primera base como lo hacía “El Gato”.
Galarraga ha sido un objeto referente para los venezolanos y el resto del mundo, por su humildad, caballerosidad y sobre todo por su sentido común. Estoy casi seguro que hoy en día hay muchas personas que tienen este sentimiento que yo quiero expresar a través de la bendición de la escritura.
El Gato fue firmado por los Leones del Caracas, como receptor y tercera base. Hizo su debut en la temporada 1978-1979. Algunos de los jugadores que tenía como compañeros de equipo incluye grandes ligas como Antonio Armas, Baudilio Díaz, Jesús Marcano Trillo, Gonzalo Márquez y Leonardo Hernández. Galarraga comenzó originalmente como un jugador utility, pero tres temporadas más tarde se convirtió en el primera base regular del equipo. Por recomendación del manager del equipo Felipe Alou, fue firmado por los Expos en 1979. En ese momento, algunos scouts de la MLB creyeron que el poderoso joven prodigio de 17 años tenia demasiado peso para jugar profesionalmente.
En las mayores hizo su debut con Montreal el 23 de agosto de 1985. Ese año Galarraga bateo para promedio de bateo de .187 (14-para-75) con dos jonrones y cuatro carreras impulsadas en 24 partidos. Tuvo un comienzo prometedor en 1986, pero fue detenido cuando sufrió una lesión en la rodilla. Tuvo ocho jonrones y era en ese momento líder en todos los novatos de la Liga Nacional en carreras impulsadas (25) cuando sufrió la lesión de rodilla. Galarraga se realizó una cirugía artroscópica en la rodilla el 10 de julio. Fue activado un mes más tarde, sólo para volver a lesionarse el día siguiente después de un calentamiento, en su caja toráxica. Regresó a la acción en septiembre, terminando con .271, 10 HR y 42 carreras impulsadas en 105 partidos.
En el año de 1992 tuvo su segunda oportunidad con San Luis. Sin embargo a principios del año se fracturó la muñeca y no se recuperó hasta el mes de julio. Bateó para .296 después del Juego de Estrellas y golpeó sus diez jonrones después de 1 de julio para un porcentaje de slugging de .497 en la segunda mitad de la temporada. Terminó con un promedio de .243 y 39 carreras impulsadas, pero dejó una buena impresión en el entrenador de bateo de los Cardenales Don Baylor. Cuando se Baylor se convirtió en el primer manager de los Rockies en la temporada muerta, le recomienda a Colorado tomar el riesgo con Galarraga y firmarlo como agente libre. Al Gato se le dio nueva vida para su carrera.
Con los Rockies de Colorado en 1993 tuvo una temporada llena de notables logros individuales, demostró que era un gran bateador, y coqueteó con la marca de .400 puntos de promedio durante la mayor parte de la temporada. Sus .370 al final fue un sorprendente incremento de 127 puntos sobre su marca del año anterior. Lideró a la Liga Nacional en promedio de bateo, y fue el promedio más alto por un bateador derecho desde que Joe DiMaggio bateó .381 en 1939.
A pesar de perderse 42 partidos por lesiones diversas, El Gato logro tener 56 juegos con varios imparables para liderar la liga. Añadió 22 cuadrangulares, 98 carreras impulsadas, 71 carreras anotadas, 35 dobles, cuatro triples, un .403 en porcentaje de embasado, y su porcentaje de slugging de .602 fue el segundo en la liga. Su marca de .370 de promedio fue el más alto conseguido por un jugador Hispano, además de ser el primer jugador de un equipo de expansión, así como el primer venezolano en ganar un título de bateo. Tony Gwynn bateo para .358 para terminar como segundo en la carrera por el título.
La mejora de Galarraga comenzó cuando Baylor drásticamente, cambio su mecánica de bateo, abrió su posición para hacerlo más rápido en picheos adentro. La nueva postura también ayudó a generar más energía para batear al campo contrario. Al mismo tiempo, encarar al pitcher con los dos ojos le dio una mejor visión de los pitcheos, bajando la tasa de ponches y haciéndolo mucho más consistente en el plato, con un mejor contacto. Además, terminó 10º en la selección de MVP, pero ganó el premio Sporting News Comeback Player of the Year Award (regreso del año). Después de la temporada, y por tercera vez, se sometió a cirugía artroscópica de rodilla.
En su primera temporada en Atlanta, Galarraga silenció a sus críticos. Él demostró que todavía podía producir excelentes número en altitudes más bajas, bateando para .305 con 44 cuadrangulares y 121 carreras impulsadas. Esto hizo a Galarraga en el primer jugador en la historia de las Grandes Ligas en conectar 40 o más cuadrangulares en una temporada en años consecutivos por dos equipos diferentes.
En 1999 enfrentó su mayor batalla, antes del comienzo de la temporada se le diagnóstico un tumor maligno al realizarse unos exámenes de rutina por dolores constantes en la espalda. Fue un gran golpe para él y para su familia y toda su fanaticada, quienes le brindaron su apoyo durante el año en el que el Gato tuvo que someterse a fuertes tratamientos para lograr sobreponerse a la dura enfermedad y volver al deporte que tanto ama. La Fé del Gato fue factor fundamental, Andrés siente que la Virgen de la Rosa Mística fue quién lo ayudó a recuperarse.
En la temporada 2000 Galarraga reapareció como cuarto bate de los Bravos de Atlanta en un juego contra los Rockies de Colorado y recibió una sonora ovación al ser anunciado su nombre en el Turner Field, al primer lanzamiento disparó una línea por el jardín izquierdo que salió del parque demostrando que estaba completamente recuperado. En ese mismo encuentro realizó una estupenda jugada al atrapar un foul prácticamente en el dogout del equipo visitante. El gato dejó promedio al bate de .302, con 28 jonrones y 100 carreras impulsadas lo que lo llevó a obtener el premio: El Regreso del Año por segunda ocasión en su carrera, convirtiéndose en uno de los tres (3) jugadores en la historia de las grandes ligas en obtener ese renglón en par de ocasiones, ademas fue elegido nuevamente al juego de estrellas.
En 2004, el cáncer de Galarraga tuvo una recaída y se sometió a dos períodos de tres semanas de quimioterapia y fue hospitalizado durante 23 días de tratamiento adicional. Esta fue la misma enfermedad que lo dejó fuera en 1999, pero la venció por segunda vez y empezó a jugar con la filial Triple A de los Angels, el Salt Lake.
Cuando los rosters se ampliaron en septiembre, regresó a las Grandes Ligas. Aunque se desempeñó principalmente como un jugador de banquillo en Anaheim, fue muy respetado en el camerino, especialmente entre los más jóvenes jugadores como Vladimir Guerrero, de quien se convirtió en una voz de la experiencia. Galarraga vio acción en algunos juegos, y conectó un cuadrangular para llegar a 399 para su total de la carrera.
Nuevamente, sin un equipo en 2005, los Mets de Nueva York invitaron a Galarraga a los entrenamientos de primavera, sin saber si a los 43 años de edad, sería apto para su roster. Andrés demostró que había un poco de gas en el tanque a la ofensiva al conectar a 3 jonrones, pero parecía muy provisional a la defensiva.
Andrés finalmente se retiró durante el entrenamiento de primavera el 29 de marzo de 2005, diciendo que era "el momento adecuado para dar a un individuo más joven la oportunidad de jugar". Terminó su carrera con un promedio de bateo de .288, 399 HR y 1.425 carreras impulsadas. Galarraga se quedo a sólo uno de los 400 cuadrangulares en su carrera, situándose en el # 36 de todos los tiempos en el momento de su jubilación.
Luego de dejar plasmada de manera breve y significativamente la historia de ese gran venezolano llamado Andrés “El Gato” Galarraga, quiero finalizar con algo muy mío... Espero que algún día todas esas personas prepotentes que se encargan de manchar el camino y éxito de lo triunfadores, entiendan que desde hoy y para siempre nuestro Andrés Galarraga estará en el mejor de los “Hall of Fame” y ese lugar no es otro que el corazón de 25 millones de venezolanos, menos uno...
Yomar José Araujo
06.01.2010