
No aferrarnos al pasado, avanzar, continuar el camino sin detenernos por temor a perder lo que creemos tener pero en el fondo no nos pertenece...
Luchar por un presente digno, y por un futuro mejor. Utilizar el pasado como aprendizaje y jamás como la añoranza de lo que tuvimos y ya no podremos recuperar...
Ser nosotros mismos, los de siempre, mantener la esencia, no olvidar de donde venimos ni quienes somos...
Seguir el camino, a pesar de los tropiezos, sin importar las veces que caigamos, con la convicción de nunca rendirnos ni creer que exista un final...
Estar claros de que al llegar a la cima de cada colina encontraremos otro reto, otra aventura, una nueva experiencia que marcará nuestras vidas y formará nuestra mente, el espíritu...
Avanzar, con temores, con dudas, pero avanzar. Creer en nosotros, nuestros valores, ideales, sueños y metas. No desmayar por más complicado que sea, porque aunque parezca imposible no debemos dejar de intentarlo...
No vendernos, no perder el norte ni dejar que en el camino al éxito se nos extravíe la humildad...
Ser siempre un niño, mantener la ilusión, no dejarnos llevar por los amargados, por los sin fe, por los que dejaron morir la ilusión. No perder nunca esa capacidad maravillosa de sorprendernos hasta con lo más simple...
No permitir que la ideología entre a nosotros sin antes evaluarla, escudriñarla, explorarla por completo. No ser víctimas de dogmas de fe, líderes mesiánicos o nacionalismos a ultranza...
Ser nosotros mismos, los de siempre, mantener la esencia, no olvidar de donde venimos ni quienes somos...
Cuantas premisas, cuantos pensamientos, cuantas ideas que invaden mi mente en esta noche, en tantos días como este... Son realidades que no debo olvidar, que se han de reforzar porque a fin de cuentas, son ellas precisamente las que me han traído hasta este lugar privilegiado donde la vida me ha permitido llegar...