martes, 2 de julio de 2019

Insomnio de verano

12 esculturas incompletas / Bruno Catalano
Una vez más me encuentra en el mismo lugar de siempre, aislado, tratando de unir los pedazos que con los años se han ido separando del todo que fue y que con fe terca uno se empeña en armar. 

Son las 11 de la noche, despierto desde las 5 de la mañana en estos eternos días del verano, que comienzan demasiado pronto y se extienden hasta más allá de lo que un día pude imaginar, mi mente sigue uniendo el rompecabezas que contrario a la lógica llegó a mi vida en perfecta armonía y cuyas piezas ahora parecen dispersas, como una amenaza de que a pesar de mi empeño y terquedad no se unirán nunca más. 

¿Del temo puedes pasar al te amo y del te amo puedes pasar al temo? Sí, lo se, al final resulta curioso que dos palabras tan diferentes se distingan una de otra por una letra (Temo-Te(A)mo), pero también es paradójico que puedan estar relacionadas. ¿No lo ves? Se puede temer cuando no se ama (al rechazo, al salir herido y más), se puede temer a amar, y se puede temer cuando ya se ama y te aterra que pueda terminar. Del temo puedes pasar al te amo, del te amo al temor, y del temor a la nada.

La nada, que es la ausencia de algo y que yo temo, no por miedo a la soledad sino al vacío que pueda dejar eso que se ama o se amó. ¿Qué será ese algo que ya no está? Otra pieza más que no se encuentra. ¿Será que ese rompecabezas que trato de armar ya no tiene todas sus piezas completas? ¿Será que con el paso de los años vamos dejando algunas en el camino para convertirnos en otro entramado más complejo, mejorado o simplemente diferente? ¿Cuándo dejamos de ser eso que nos trajo hasta este lugar? ¿Fuimos eso realmente o lo imaginé? 

Preguntas abiertas que parecen no tener un final. Dan vueltas una y otra vez, mientras se repiten en mi mente en una especie de procesión indeseada. Y se unen a ese insomnio, el mismo que una vez más me encuentra en el lugar de siempre, aislado, tratando de unir los pedazos que con los años se han ido separando del todo que fue y que con fe terca uno se empeña en armar.