miércoles, 15 de junio de 2011

Desdicha

(24/05/2011)

Ojalá existiera un culpable, tal vez tu, tal vez yo, de pronto un tercero, pero no los hay. Nuestra peor desdicha fue luchar cuando el todo nos decía a gritos que habían elementos que no eran suficientes, suficientes para ti, para mi, para la historia.

Y aquí sentado, donde alguna vez te llamé para enamorarme perdidamente de tu voz y el calor humano que transmite, donde tantas veces compartí contigo, en el ocaso de una vida que se extingue lentamente, sigo esperando la bala certera convertida en palabras que hiera mortalmente un corazón maltrecho de intentar llegar a donde nunca pudo.

No existe peor sensación que esa que nos indica que nada de lo que dimos fue suficiente… Nada…

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