lunes, 22 de marzo de 2010

La Previa

Que frío se siente el aire que pasa al caer la noche en esta calle perdida del oeste de la ciudad. Es una brisa casi gélida, que se incrusta en la piel y los huesos, y hace de esta experiencia de escribir, que es tan ajena a mi y tan cobarde a la vez, un momento bastante extraño y peculiar para recordar.

Las agujas del reloj transcurren a un ritmo silencioso pero ensordecedor. Aturden sin querer al transitar el circuito que una y otra vez se repite cada sesenta segundos.

Son tal vez las 4 de la mañana, he perdido la noción del tiempo… La verdad he renunciado a toda tecnología pues resulta absurda cuando no deseo pensar en ti, y es que ya no hay nada que pueda evitarlo…

No encuentro la manera, ni el motivo adecuado para escribirte, pero tampoco uno de peso para dejar de hacerlo.

Resultaría más sencillo escapar, hacerme a un lado y olvidar todo. Tal vez sería menos complicado pararme cualquier día ante ti y decir todo lo que pienso y siento, para evitarme estas horas de insomnio y esta cobarde idea de redactar cosas que ni se si algún día leerás.

Las horas deben pasar rápido y con su avance, tan poco importante para mi, llegan las preguntas una tras otra, amontonándose en mi cabeza al no encontrar respuestas… ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo le expreso este desorden hormonal y mental que produce su presencia y su ausencia en igual medida?

No puedo fallar. Debe ser una estrategia perfecta, como tu, que tarde o temprano decidirás sin dudar ni un segundo mi futuro y destino…

La previa… Sigo estancado en la previa… Debo diseñar mi estrategia…

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