viernes, 27 de febrero de 2015

De El Caracazo a la Revolución Bolivariana

Hoy se cumplen 26 años de aquel fatídico 27 de febrero de 1989, fecha en la cual los sectores populares de la capital venezolana se lanzaron a las calles como señal de protesta por las medidas económicas ejecutadas por Carlos Andrés Pérez y que fueron impuestas por el Fondo Monetario Internacional como condición para otorgar un préstamo a la nación que ascendía a 4 mil 500 millones de dólares americanos.

Aquellas medidas impopulares incluían: Liberar las tasas de interés y el control de cambio; aumentar los sueldos de la administración pública y el salario mínimo entre 5% y 30%; eliminar de manera progresiva los aranceles de importación; liberar los precios de los productos de la cesta básica, exceptuando 18 renglones; incrementar el costo de los servicios públicos y aumentar el precio de la gasolina así como del pasaje en el transporte público en 30%.

Estas acciones, que buscaban cambiar el rumbo económico tras años de derroches y políticas erradas aplicadas por los Gobiernos adeco copeyanos que habían manejado el país por más de 30 años, fueron recibidas con rabia, ira y violencia por los sectores populares que eran la mayoría en el país. Con una pobreza extrema elevada, el pueblo se sintió traicionado pues debía pagar por la corrupción y el despilfarro de gobiernos anteriores.

Los resultados de aquella sublevación popular son ampliamente conocidos. Suspensión de las garantías constitucionales, represión policial y militar y la lamentable muerte de más de 3000 ciudadanos según cifras ofrecidas por organismos internacionales de derechos humanos.

Esta rebelión  social es considerada por muchos el caldo de cultivo de la “revolución bolivariana” que tras dos intentos fallidos de acceder al poder de manera violenta en el año 1992, logra la presidencia con Hugo Chávez a la cabeza en el año 1998.

Desde entonces comienza en Venezuela un cambio de rumbo y el socialismo bolivariano ejecuta modificaciones políticas en el país. Promesas como romper el “puntofijismo” (pacto político que mantuvo repartido el poder entre Acción Democrática y Copey por 40 años), democracia popular, fin de la represión, convertir a Venezuela en una potencia económica, erradicar la pobreza, permitir la libertad de prensa, poner fin a la corrupción y entregar el poder en 5 años fueron tan solo algunas de las promesas que Hugo Chávez presentó al país para poder llegar a la presidencia.

Tras 16 años en Miraflores, y ya sin la presencia de su líder indiscutible Hugo Chávez fallecido en 2103, el balance político social y económico de nuestra nación evidencia que casi no ha cambiado nada desde aquel 27 de febrero de 1989.

Venezuela transita peligrosamente el mismo sendero político y social pero con protagonistas diferentes. Los mismos que prometieron entregar el poder tras 5 años en el mandato se han atornillado peligrosamente en el mismo.

Hoy Venezuela sufre males económicos que impactan negativamente la vida de los venezolanos. La escasez ha llegado a ser una de las más grande de su historia superando el 30% en 2014 (el índice dejó de ser publicado por el BCV), y la alta inflación que se acerca peligrosamente al 70% (la más elevada de Latinoamérica) hacen el día a día de sus ciudadanos una batalla por sobrevivir.

Aunado a esto o como complemento, los controles de precios que asfixian a la economía el Gobierno, buscando mantener la simpatía de los sectores populares que lo llevaron al poder, se empeña en un modelo estatista de control de precios alejados de la realidad. Ante la escasez de divisas y los controles de precios la Revolución Bolivariana erradicó la inversión privada que ante la imposibilidad de obtener ganancias y ante las amenazas constantes de expropiación han ido mudando sus capitales a otros países que ofrecen mejores oportunidades. Venezuela es entonces la nación con mayor riesgo para la inversión en todo el continente, exceptuando a Cuba.

Si la devaluación de 1983 fue considerada el “viernes negro”, y sólo implicó un incremento del 33%, las ejecutadas por la revolución serían indefinibles. La última vivida tan solo algunos días atrás ubicó al dólar en 175 bolívares lo que implica un incremento porcentual superior al 1000% tomando en cuenta la tasa anterior de 12 bolívares por dólar.

En cuanto a la represión y la violencia en las calles productos de las protestas, Venezuela vive también momentos similares a los de 1989. Durante el 2014 al menos 43 personas perdieron la vida y más de 870 resultaron heridas en confrontaciones entre organismos de seguridad y manifestantes. Más de 3000 ciudadanos fueron detenidos y la mayoría de estos no tuvo acceso a una defensa adecuada, fueron golpeados, vejados y sus derechos constitucionales violentados, todos estos hechos documentados en videos que han sido ampliamente difundidos por las redes sociales debido al cerco mediático y el control del Gobierno sobre los medios de comunicación.

Ante este panorama cabe preguntarse: ¿Existen realmente diferencias entre aquella Venezuela de 1989 y esta producto de años de revolución en el poder? ¿La rebelión popular de 1989, ese estallido social, que fue utilizado por Chávez en 1998 para llegar al poder, obtuvo las respuestas a sus demandas durante tantos años de Gobierno? ¿Fue la revolución bolivariana la encargada de liberar al país o de sumirlo en un encadenamiento peor en el cual no sólo hay una crisis económica sino un profundo odio entre las clases y las posiciones políticas que vive el país?

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