domingo, 9 de diciembre de 2012

Entre la tristeza y la esperanza

Entre la tristeza y la rabia, la esperanza y la fe. Así transité este fin de semana repleto de sentimientos pesados e informaciones inesperadas. Reflexionaba el domingo en la madrugada, tras una de las jornadas más arduas y duras que he vivido, lo siguiente: "a veces la ignorancia muestra una cara amable, un lado hasta agradable. Hay informaciones que generan un peso brutal, una carga aniquiladora, fulminante, que nos borran de un zarpazo la alegría e instalan automáticamente un pesado sentimiento de derrota".// Y fue una información, unida a las diversas reacciones tras su divulgación, las que me llevaron a ese caminar pesado y falto de energía que aun no logro sacudirme. Nunca he sido militante de otra disciplina distinta al humanismo. Creo firmemente en el hombre y la mujer como las fuerzas que impulsan el desarrollo de este mundo, y es por ello que quizás me cuesta comprender actitudes tan bajas de algunos de ellos.// Hacer burlas de alguien cuando está convaleciente, definitivamente saca a relucir lo más sucio, bajo y ruin de una persona. Dudo de su condición de ser humano porque parto del principio que dicta que más allá de nuestras diferencias, debe prevalecer ese sentimiento de solidaridad, hermandad y apoyo que nos caracteriza como venezolanos.// No podemos sentirnos mal porque a un ser querido sufre y bien cuando alguien con el que no comulgamos pasa por el mismo trance. Esas inconsistencias son, a mi manera de ver, insostenibles. Pero pasan, hoy con el presidente Hugo Chávez, y también con personas como el periodista Leopoldo Castillo.// Al menos en mi mente aun existe la esperanza de creer que ese grupo, de "humanistas selectivos", son en fin una minoría incapaz de ver, por el odio que destilan, que su actitud raya en lo absurdo, en lo ilógico, en lo inhumano.// En definitiva sigo siendo un soñador. Aun habita en mi una esperanza minúscula pero en fin motivadora, que me lleva a creer que somos un pueblo noble, con diferencias pero noble, capaz de sentir en lo más profundo el dolor de otro ser humano como si fuera el nuestro, con la necesidad de entender que aunque no pensemos igual prevalece la condición de solidaridad que nos define como hermanos.//

1 comentario:

Yordi dijo...

Una situación interesante para reflexionar ¿Dónde quedó el humanismo? ¿Quién nos lo arrebató? ¿Por qué a determinadas personas les satisface el dolor de otras? ¿A qué se debe la poca tolerancia de nuestra sociedad? En efecto, para quienes tenemos la utopía de consolidar un mundo distinto, de solidaridad y unión, dentro de la diversidad que arropa nuestra sociedad, esto constituye el freno principal para concretar ese sueño, pero también nos despierta y nos impulsa a realizar todo lo posible por cambiar esa “realidad” (a mi juicio creada). Somos fuerza y, aunque sea desde un minúsculo espacio dentro de la enorme telaraña cibernética, la reflexión renueva nuestro espíritu humanista…

Sinceramente me sorprendió encontrar este espacio. Gracias.