Veo a la distancia como se acercan y siento que con cada paso que dan se alejan más y más de mí. Mis ojos se niegan a aceptar que las situaciones hagan que ya no las pueda ver más. Sentado, trato de explicar lo inexplicable, trato de dar respuestas a preguntas que no puedo contestar ¿Cómo puedo dar lo que no logro sentir?
Estar por estar nunca fue una opción. A una le digo que de nada sirve dar todo si en frente tienes a alguien que no puedes llenar por completo, y a la otra le explico que tampoco sirve estar con alguien que te da migajas de cariño, que aunque te llenan lo suficiente, nunca sabrás hasta cuando durarán. Así estuve, navegando en dos mares, en aguas turbias, ese fue mi error, mi único error.
Soy un tipo huraño, bastante gris, nada fuera de lo común. Hoy sentado veo como ambas se alejan, y la esperanza de tenerlas en mi vida, así sea compartidas y como amigas, se esfuma con su partida. No puedo obligarlas a quedarse, y menos en las condiciones que ofrezco. Tocará rectificar y también vivir con hermosos recuerdos que en lugar de alegrarme amenazan con amargar y hacer más insoportable mi existencia.
Sentado esperaré que pase la tempestad. Quizás algún día, por alguna suerte del destino, podremos vernos a la cara y sonreír, sin rencores, sin odios, sin resentimientos. Por ahora sólo queda esperar, ver que pasa y soportar con temple las consecuencias de nuestros actos.
2 comentarios:
Interesante tu escrito Dóninyer. Nunca hubiese querido estar en tu lugar. Sólo queda rectificar amigo, un abrazo.
Doninyer, te felicito. Debes ayudarme a la creación del Taller Libre de Literatura ECS-UCV que comienza el semestre que viene...
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